El ejército de la dinastía Qin


Uno de los guerreros de Xian en la exposición “Terracotta Warriors:
 The First Emperor and His Legacy
”. En la imagen se
 aprecia restos de policromía. Fuente



"Llegó a la cima del poder y ordenó todo en las Seis Direcciones, forzando al resto del mundo a someterse y, de ese modo, extendiendo su poder por los Cuatro Mares […]”
Las faltas de los Qin. (201-168 a.n.e.)
                                    Jia Yi.








Resumen
Nuestro objetivo en este artículo será una reconstrucción de los ejércitos del Primer Emperador. Para ello nos basaremos en lo descubierto en las tres fosas de las cuatro halladas —la cuarta fosa se encontró en 1977 vacía—. Estos conforman una fuente primordial y única para el conocimiento de los ejércitos, no sólo de la dinastía Qin (221-202 a.n.e.), sino también de los ejércitos del período anterior, los Reinos Combatientes (463-221 a.n.e.); así como los primeros años de la dinastía Han (202 a.n.e.-9 n.e.). Por lo tanto, ¿por qué se hizo enterrar con ellos?, ¿qué significado tienen?, ¿cómo fueron hechos?, ¿estaban policromados?, ¿cuáles eran sus formaciones y sus armas? serán algunas de las preguntas que responderemos a lo largo de este artículo.


Introducción
En el año 237 a.n.e., el wang (rey) Ying Zheng dio comienzo a una guerra sin cuartel contra los otros seis estados en los que se encontraba dividido China, los llamados Reinos Combatientes (463-221 a.n.e.), hasta someterlos al suyo, el reino de Qin, el más occidental, y considerado el menos chino. Los ejércitos de Zheng eran uno de los más grandes y de los más experimentados de la época, fruto de reclutamientos obligatorios y de continuos enfrentamientos al que se veía sometido este territorio, ya que los Qin era un reino rodeado de enemigos. Se encontraba amenazado tanto por sus vecinos chinos al este, como por los pueblos bárbaros rong al oeste y norte. Bastaron diez años, no exentos de rebeliones (hasta de un intento de asesinato promovido por el reino de Yan), para conquistar a los demás reinos del este mediante una mezcla de diplomacia y acciones militares. En el año 221 a.n.e., Ying Zheng era el único que quedaba. Ya no se hizo llamar wangante la nueva posición en la que se encontraba, sino que tomó el título de Qin Shihuang di (秦始皇), es decir, <<Primer Soberano Emperador>>. El Primer Emperador es una de las figuras de primera magnitud en la Historia de China. Y no es una mera exageración, el nombre de China, etimológicamente, procede de la dinastía que fundó este emperador, Qin (que se pronuncia “chin”). Él y sus ministros legalistas unificaron la moneda, el sistema de pesas y medidas y la escritura. Unió todos los fragmentos de murallas que los diferentes reinos norteños habían construido al norte del Huanghe, originando lo que en un futuro se llamaría la Gran Muralla, desde las costas del mar de Bohai hasta el desierto de Gobi. Ante tantas proezas, no todas buenas (recuérdese la quema de los libros antiguos y la ejecución de los letrados), en Occidente la sola mención del Primer Emperador nos hace evocar los soldados de terracota con los que se hizo enterrar.

A la izquierda, situación actual del foso n.º 1. A la derecha, recreación del mismo conjunto
, hacia el 202 a.n.e., antes de su destrucción. Fuente: LARMER, BROOK:
 “Soldados de terracota, en color”, en National Geographic, vol. 30, n.º 6. 2012.
El complejo funerario imperial, en las cercanías de la capital imperial Xianyang (en Xian, en la actual provincia de Shaanxi), se empezó a construir en vida del emperador y se prolongó durante cuatro décadas hasta el derrocamiento de la dinastía Qin en el año 206 a.n.e., momento en que el recinto fue abandonado, saqueado y destruido parcialmente. Para su construcción se destinó, según nos informa Sima Qian[1] a unos 700.000 personas, entre súbditos ordinarios, que organizados en grupo tenían la obligación de trabajar en obras públicas; condenados que, según las leyes de los Qin, eran frecuentemente castigados con trabajos forzados; y deportados. Todos ellos eran abastecidos y controlados por una férrea administración. El complejo tiene 90 km.² y no solo constaba del túmulo funerario (aún sin excavar), sino que éste se encontraba rodeado de una doble muralla, orientada de sur a norte. Solamente la muralla exterior es de 2165 m. de largo (aproximadamente la misma longitud que la isla de Manhattan) por 940 m. de ancho, en los que se encontraban palacios, parques y fosas en las que se han hallado carruajes de bronce, esqueletos de caballos y de animales exóticos. Pero no es aquí, en los recintos amurallados, donde se encuentran los guerreros de Xian, sino a 1,5 km. al este, en tres fosas de las cuatro halladas hasta ahora, a una profundidad de 5 m. Allí se encontraron unas 8000 esculturas, entre soldados de terracota, caballos y carros de combate.

Pero ¿por qué se hizo enterrar con todo un ejército y qué significado tienen? 
Una vez que se marchara de este mundo, que dejó unificado, al Primer Emperador le esperaba una vida en el más allá bastante peligrosa, puesto que un contingente de espíritus insatisfechos le aguardaban para cobrarse venganza[2]. Eran todos aquellos que había eliminado en el transcurso de la unificación de China. Por ejemplo, Sima Qian nos informa que las tropas de Qin exterminaron unos 450.000 soldados del reino de Zhao. Por lo tanto, el Primer Emperador necesitaba un ejército para defenderse de todos sus vecinos del este que derrotó en vida. Esta es la explicación del porqué los soldados de terracota estaban situados a 1500 m. al este del gran complejo funerario, y que sus líneas estén mirando hacia esa dirección.

Guerreros en formación. Fuente
Era costumbre desde la dinastía Shang (1600-1050 a.n.e.) que los dirigentes se enterraran con sus siervos y sus esposas. Ante la imposibilidad de sacrificar a soldados reales, se optó por hacer un ejército de terracota, medida ésta novedosa en China, ya que la escultura figurativa es prácticamente inexistente[3]. Es más, se mejoraron, se les añadió altura a estos soldados, muy por encima de la medida real de la población china: 1,80 m. los soldados, mientras que los altos cargos militares miden 1,90 m.

¿Cómo fueron hechos?
Partiendo de un trabajo en cadena, la estructura básica de cada escultura era la misma, los pies y las piernas era de forma maciza, para proporcionar estabilidad al cuerpo central, que era hueco, y que era encajado en la parte superior de las piernas. Las manos, brazos y cabezas se producían separadamente y se añadían en el último momento: se han identificado ocho tipos básicos de caras, sobre las que luego se aplicaba una placa fina de arcilla que permitía individualizarlas[4]. Los caballos de tiro y los de caballería están hechos en su totalidad con moldes, con un cuerpo hueco, patas macizas, y las crines y las orejas modeladas. Una vez ensamblados y retocados, las piezas se cocían enteras en hornos de cerámica enormes. Producto del férreo control administrativo que hemos hecho referencia antes, conocemos el nombre de 87 maestros de talleres, con cada uno de los cuales trabajaban una docena de personas, obligados a estampar su nombre en las piezas que entregaban. Una vez acabadas eran trasladadas de los talleres cercanos a las fosas donde cumplirían con su cometido.

Reconstrucción de la posible policromía de dos de los
 guerreros de terracota. Fuente
¿Estaban policromados los soldados de terracota?
Sí, de hecho, el conocimiento sobre este campo es cada vez mayor y se va ampliando mediante las nuevas técnicas de conservación. Sabemos que a cada guerrero se le aplicaba una pintura a base de huevo sobre dos capas de laca. La mayoría de la pintura ha desaparecido, ya sea por el paso del tiempo, o por la exposición al aire tras su descubrimiento y excavación, en la que la laca, al contacto con el aire, se secaba y se desconchaba, llevándose consigo la pintura. Una serie de descubrimientos fortuitos, a los que se les ha aplicado un conservante conocido como PEG (polietilenglicol) que mantiene la pintura, nos está permitiendo imaginar un mundo multicolor, en los que encontraríamos rojo (sacado del cinabrio), verde (de la malaquita), morado (del ciambrio, el silicato de cobre y  el bario), negro (del carbón), azul (de la azurita), rojo oscuro (del óxido de hierro) o blanco (de los huesos quemados a alta temperatura).

La fosa Nº. 1: infantería y ballesteros
Fue la primera hallada en 1974, cuando unos campesinos excavaban un pozo. Con una superficie de 1,4 hectáreas, la fosa nº. 1 alberga once corredores separados por muros de tapial y, antes de su destrucción, estaba recubierta con un techo de vigas de madera. Encontramos dos grupos dentro de esta formación. El primer grupo lo conforma tres líneas en vanguardia y otras tres en retaguardia (la última fila de la retaguardia mira hacia el oeste). Estos soldados, como los de los laterales de la formación, portan armas de largo alcance. Son arqueros, ballesteros y algunos lanceros. Estos llevan como atuendos una túnica, lo que les permite una gran movilidad.

Soldados Qin. En primer término un ballestero. En el centro, un soldado
 con una alabarda. Al fondo un lancero que lleva la cabeza de su
 enemigo en la mano, ya que todo aquel que entregara la cabeza de un
 enemigo era premiado. Ilustración de Angus Mcbride. Fuente
Además de arcos y alabardas, este grupo va armado con  la ballesta, la primera gran innovación con la que cuentan estos soldados. Esta arma es un invento chino. Tenemos constancia ya de su uso hacia el 400 a.n.e. (en Europa no llegaría hasta la Edad Media). Más exacta y más poderosa que un arco, la gran innovación de la ballesta es su mecanismo de disparo, el gatillo de bronce. Es una parte estándar intercambiable, es decir, las tropas tenían repuestos, siendo arreglada enseguida. Junto con las puntas de las flechas, los gatillos se fabricaban en serie. Por lo tanto, las tres hileras de vanguardia responden a una táctica muy entrenada por las tropas de Qin. Cuando el primer ballestero había disparado, retrocedía a la última fila donde recargaba el arma y esperaba su turno. Con un alcance de entre 200 y 400 metros de distancia y con unas puntas de flechas con gran capacidad de penetración, las crónicas nos hablan de nubes de flechas que oscurecían los cielos.

A continuación, encontramos el segundo grupo de esta formación. A los ballesteros les sigue un carro tirado por cuatro caballos y conducido por dos soldados (que trataremos más adelante) y el grueso de la infantería en filas de a cuatro. Es la infantería la base de los ejércitos de la época. Del choque de estas fuerzas dependía la suerte de las batallas. Las crónicas nos hablan de fuerzas que van desde unos 100.000 hasta unos 400.000 soldados. Los soldados van ataviados con una túnica y encima de éstas unas cotas de placas de hierro o cuero cosidas que cubrían todo el tronco. Excavaciones dentro del complejo funerario revelaron una fosa donde se depositaron armaduras y cascos de tipo ritual hechos con láminas de piedra. Se cubrían el cuello con una especie de bufanda para protegerse de los ataques del enemigo, así como de las rozaduras de la armadura.

Hay un predominio de las armas de bronce, a pesar del uso más frecuente y mayor de producciones de hierro. Aunque en su origen las estatuas iban armadas, los enfrentamientos de los últimos años de la dinastía Qin provocaron el saqueo del conjunto funerario hasta su destrucción, dejando tan solo unos centenares. Aun así, las armas de bronce que han llegado hasta nuestros días son las de mayor calidad del mundo antiguo y hechas con una precisión desconocida en Europa. Tras dos mil años, al desenterrarse, siguen afiladas y lisas, sin ningún indicio de descomposición. Los análisis arqueológicos demostraron que a estas armas, producidas en masa en altos hornos y en moldes, se les aplicaba un proceso anticorrosivo llamado cromado. Esta técnica consistía en sellar el metal con óxido de cromo y sal, y que no sería usado en Europa hasta siglo XVIII. Principalmente, la infantería iba armada de alabardas y lanzas, mientras que las espadas eran usadas en menor grado. Las alabardas, de unos 2,5 m, terminaban en una especie de hacha-puñal (ge) y cuya tipología ha ido evolucionado desde la dinastía Shang (1600-1050 a.n.e.). Las lanzas, de hasta 6 m de largo, estaban destinadas a defender a los carros y sus caballos. Las espadas, por otra parte,  son las más largas hasta entonces fabricadas, de 0,87 m.

La fosa nº. 2: carros y caballería.
Recreación de un carro de los ejércitos Qin. La madera
 se ha podrido con el tiempo, pero se han podido
 reconstruir mediante los restos de bronce. Fuente
La fosa nº. 2 fue descubierta en 1976. En forma de ‹‹L››, la conforman 14 corredores en los que encontramos ballesteros y soldados de infantería; pero por lo que destaca más es por el mayor número de unidades de caballería y de carros. Encontramos ocho corredores con columnas de carros tirados por cuatro caballos. La madera que formaban estos carros ha desaparecido, pero por los apliques de bronce podemos recrear los carros de los Qin. El carro, introducido en época de los Shang desde Asia Occidental, más que un uso en combate era más bien un símbolo de prestigio. Con posterioridad, el uso en combate se añadió. Así, en el período de los Reinos Combatientes, vemos cientos o miles de carros de dos o cuatro caballos conducidos por un auriga, en el que iban un lancero y un arquero de origen noble. A las unidades de carros le seguían un grupo de diez lanceros con la función de defender tanto a los caballos como a la tripulación. Pero aún se desconocen las tácticas de lucha y lo más probable es que se rigieran por unas normas (Peterson, 2008, p. 245). Con el tiempo, el predominio de los combates a carros fue perdiendo importancia en detrimento de la infantería. Para Jonathan Clements (2011, p. 213) estos carros tendrían una función de mando, así como almacenes móviles que aprovisionaban a los arqueros y ballesteros en el combate.

En la misma fosa encontramos tres corredores que lo conforma un cuerpo de caballería. En ellas aparecen los jinetes a pie y las monturas, que son sujetadas por las bridas. Estos hombres van armados con ballestas. Estaríamos ante una unidad móvil, cuya táctica consistiría en acercarse al enemigo y descargar las ballestas sobre ellos y huir. Desde los siglos V-IV a.n.e. los reinos norteños, como el de Qin[5], al contacto con los pueblos nómadas, fueron incluyendo esta unidad a sus ejércitos como una fuerza de apoyo. Realmente no cobraría importancia hasta que con la dinastía Han (siglo II a.n.e.) no se crea un cuerpo de caballería especializada. Con la aparición del estribo (siglo IV n.e.)  surge una caballería pesada, cuya fuerza radica en el choque de los oponentes.

La fosa nº. 3: los oficiales.
Descubierta en 1977, es la más pequeña. Aquí se encontró un cuartel general, organizado alrededor de un carro de bronce, desde donde Qin Shihungdi controlaría todo su ejército. Aquí es donde encontramos los mejores soldados, tanto en físico como en armamento. Se observa un número menor de oficiales hallados entre los soldados de terracota que Jonathan Clements (2011, pp. 214-215) apunta a que debe de tratarse de que muchos de ellos se encuentran enterrados junto con el Emperador. Estos se encuentran situados en carros acompañados de un auriga, que como habíamos mencionado arriba, algunos autores apuntan a que se tratarían de plataformas de mando. Viene a corroborar esta idea el hallazgo de tambores al lado de éstos, con los cuales  serían comunicadas las órdenes desde el alto mando al resto de las formaciones.

Es en la cabeza de cada escultura donde se aprecia el rango. En la hilera de arriba se aprecia los diferentes modos en los que se recogían el pelo. En la hilera de abajo, de izquierda a derecha, un soldado raso, un oficial de rango inferior, un oficial de rango medio y un oficial de rango alto, con el heguan, o tocado con dos plumas de faisán. Fuente
Además, los oficiales se diferencian del común de los soldados por ir con armaduras más poderosas, por llevar barba y bigote[6], así como llevar sobre pecho y espalda unos nudos a modo de flor como indicador de su rango. Pero el aspecto que más identifica la jerarquía en el ejército Qin es el tocado. Dentro de los oficiales, se han encontrado tres categorías: la principal de ellas es el que porta dos plumas de faisán (heguan). Los soldados rasos de infantería llevan tocados simples o el pelo recogido en moño. Por lo general, todas las esculturas llevan el pelo largo recogido en un moño como símbolo de que no habían sufrido un castigo o una humillación, así como complemento para defenderse de los golpes dirigidos hacia esa parte de la cabeza. En el caso de los ballesteros y arqueros, llevan el pelo recogido a la izquierda para que no les molestara tanto a sí mismos  como a su compañero que se encontraba detrás y tenía que disparar.

Como conclusión podemos decir que el yacimiento de Xian es una ‹‹Pompeya china›› que nos abre una ventana única para descubrir cómo eran los ejércitos que unificaron en nombre del primer Emperador ‹‹Todo Bajo el Cielo›› y, a día de hoy, solo el uno por ciento ha sido excavado, deparando aún grandes sorpresas. Un ejemplo de ello es el primer escudo, de tipo dentado, conservado hasta el momento y hallado en la campaña arqueológica de 2011. Cada año depara nuevos descubrimientos y con ello el conocimiento de los soldados del primer emperador.



[1] Sima Qian (ca. 145-86 a.n.e.) es nuestra principal fuente para el estudio de la dinastía Qin. Vivió bajo el gobierno de la dinastía Han, que sucedió a los Qin, es autor  del Shiji o Memorias Históricas.
[2] Los chinos rinden culto a los ancestros y en todo un mundo poblado por espíritus, algunos malignos. Éstos lo conforman aquellas personas que han tenido una mala muerte, no han disfrutado de un entierro o del ritual fúnebre adecuado.
[3] En diciembre del año pasado, Lukas Nickel, de la School of Oriental and African Studies de la University of London,publicó su estudio en el que apuntaba que la aparición de la escultura figurativa en China se debía a la relación con los estados helenísticos de Oriente Medio
[4] En muchos casos, como recoge Jonathan Clements (2008, p. 215), es: posible  determinar el origen racial de muchos de los guerreros: sus rasgos faciales tienen mucho en común con los habitantes actuales de la región, en especial Sichuan, Shaanxi y otras prefecturas del noroeste.
[5] Ya las crónicas se refieren a los antepasados del primer emperador como los aurigas y los cuidadores de caballos de los soberanos Zhou (1050-256 a.n.e.).
[6] Aunque como indican algunos autores, esto se pueda deber a que ostentaran una edad mayor.

Bibliografía

CERVERA, I. El Arte Chino. Madrid. Historia 16. 1989.

CLEMENTS, J. El Primer Emperador de China. Barcelona.Crítica.2011.

FOLCH, D. La construcción de China. El período formativo de la civilización china. Barcelona. Península. 2002.

FOLCH, D. “El primer emperador”. Historia National Geographic, n.º 6, pp. 90-101. 2004.

FOLCH, D. “El primer emperador de China”. Historia National Geographic, n.º 61, pp. 52-65. 2009

FOLCH, D. “Guerreros de Xian: La guardia del emperador”. EL PAÍS. 29-07-2012. http://cultura.elpais.com/cultura/2012/07/28/actualidad/1343491048_081487.html

LARMER, B. “Soldados de terracota, en color”. National Geographic, vol. 30, n.º 6, pp. 42-55. 2012.

PETERSON, CHARLES A.: “La guerra en la antigua China”. DE SOUZA, PHILIP (ed.): La guerra en el mundo antiguo. Madrid. Akal. 2008.




Colaborador especial: Antonio Arteaga Infantes 
Nombre del Sitio Web: Témpora Magazine 
URL: http://temporamagazine.com
Fecha: 2014-actualidad


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