Los cinco dioses que gobiernan el universo de la mitología china


Los cinco dioses de la mitología China: Shaohao, el Dios del Cielo del Oeste; Zhuanxu, el Dios del Cielo del Norte; Emperador Huangdi, el Dios del Cielo Central; Yandi, el Dios del Cielo del Sur; y, Fuxi, el Dios del Cielo del Este.

“En los orígenes, el Emperador Amarillo nutría su energía vital, amaba el pueblo y detestaba la guerra y las armas […], gobernaba el cielo junto a los cuatro emperadores, que tenían su punto cardinal, su color y su sobrenombre”.

Parte de Las mil historias del maestro Jiang. 

La vida de la humanidad transcurre entre el cielo y la tierra. El hombre –durante el proceso de desarrollo material- ha creado una gran riqueza espiritual; siendo uno de los elementos más ricos los mitos y las leyendas que cuentan historias sobre dioses y héroes de la antigüedad. En ellos se incluye el universo, sus orígenes y la del ser humano, el gobierno de las deidades y su conexión con los seres de la tierra. De acuerdo con estas historias, los dioses –o Dios- es el origen de la vida y la sociedad, y el significado de la existencia humana radica en ellos, o él.

En la mitología china, el universo estaba gobernado por cinco dioses: Shaohao, el Dios del Cielo del Oeste; Zhuanxu, el Dios del Cielo del Norte; Huangdi, el Dios del cielo Central; Yandi, el Dios del Cielo del Sur; y, Fuxi, el Dios del Cielo del Este. Según el Libro de los Ritos (禮記) –uno de los cinco clásicos del confusianismo-, o en Canciones del Sur (楚辭) - colección de poemas chinos atribuidos a Qu Yuan y Song Yu, del siglo IV/III a.n.e.-, éstos dioses son los legendarios emperadores de la antigüedad[1].

Pintura de Fuxi del siglo XIII. Fuente
De los cinco dioses, Fuxi fue el primero. Según el mito recogido en Lie Zi –una de las tres obras fundamentales del taoísmo filosófico- en el noroeste había un país llamado Huaxushi –nombre de una señora muy conocida- en el que no gobernaba nadie. Los habitantes de la zona llevaban una vida larga y no conocían la diferencia entre la vida y la muerte. Un día, Huaxushi fue a Leize, en el Este, y encontró una huella grande –dejada por el Dios Leize- en la que puso sus pies. Como resultado de ello, se quedó embarazada y dio a luz a Fuxi. Como el Dios Leize tenía cuerpo de dragón y cabeza humana, Fuxi nació con extraordinarios poderes, cuerpo de serpiente y cabeza de hombre.

Según la leyenda, Fuxi creó el sistema del matrimonio –otras veces es atribuido a Nüwa-, la red de pesca, el fuego y los Ocho Diagramas utilizados en la adivinación. La historia narra que Fuxi observó a las arañas que atrapaban insectos con su tela y aprendió a tejer una red para capturar peces, ya que el hombre lo hacía con las manos. Asimismo, en una de las diferentes versiones que encontramos sobre la aparición del fuego, se narra que Fuxi perforó la madera para hacer fuego y, desde entonces, los seres humanos comen comida cocida. Sin embargo, la invención más importante de Fuxi fue la creación de los Ocho Diagramas tras el descubrimiento de una misteriosa imagen que llevaba un caballo en su espalda. Tras examinar la imagen con cuidado, inventó los diagramas: Qian, Kun, Kan, Li, Zhen, Xun, Gen y Dui –cielo, tierra, agua, fuego, trueno, viento, montañas y pantanos-, que cubren todo el universo y puede predecir el futuro de las criaturas.

Fuxi y Nüwa. Fuente
En los cuentos mitológicos de la dinastía Han (206 a.n.e. – 220 n.e.), Fuxi y Nüwa son una pareja y crearon la institución del matrimonio. Las personas tallaban la imagen de ambos en sus tumbas con la creencia de que ellos dos crearon a los seres humanos. Posteriormente, ya no serán dioses, sino los más antiguos antepasados de los seres humanos, que con el fin de reproducir al hombre –ya que ambos eran los únicos en la tierra- contraen matrimonio y procrean.

Tras su muerte, Fuxi se convirtió en el Dios del Cielo del Este, gobernando el Cielo del Este –desde la provincia de Hebei hasta el lugar por donde sale el sol- con la ayuda del Dios de la Madera, y se encuentra a cargo de la primavera.

El segundo Dios fue Yandi –también llamado Shennong-, Dios del Cielo del Sur, inventor de la agricultura y de la medicina. Un rey de la antigüedad tenía una concubina que mantuvo relaciones con un dragón celeste y dio a luz un niño, llamado Yandi, con cabeza de toro y cuerpo humano. En la época en la que vivió, los seres humanos comían hierba, frutas silvestres, caracoles…, y a menudo contraían enfermedades. Yandi trató de paliar esta situación y pidió al Dios del Cielo que provocase una lluvia de cultivos, recogió las semillas del suelo y las plantó en tierra fértil. Con su invención del hacha, cortó madera para crear arados y, posteriormente, produjo picos para arrancar la hierba de los campos agrícolas. Gracias a él, el ser humano comenzó a aprender y a desarrollar la agricultura, creando abundantes cosechas y alimentando a la sociedad.

Retrato de Yandi. Fuente
Ligada al descubrimiento de las plantas medicinales por Yandi, se encuentra la invención de la medicina. Según narra Investigaciones en el mundo de los espíritus y las divinidades de Gan Bao del siglo IV n. e., Yandi cortaba con una fusta las plantas y las probaba, descubriendo cuáles eran las buenas, las venenosas, las frías o las calientes. Estableció el olor y el sabor como elemento diferenciador y sembró los cien cereales de las plantas que había cortado.

Al final de su periodo, la moralidad social comenzó a declinar y algunos estados comenzaron a invadir unos a otros. Yandi les declaró la guerra, pero el Emperador Huangdi le venció y conquistó su Estado. En algunas leyendas se narra que Yandi murió en la batalla, pero en otras se relata que huyó al sur y se convirtió en el Dios del Sur –gobernando desde Beihusin hasta el Antártico- siendo el responsable del verano, junto con el Dios del Fuego Zhurong.

Según los antiguos chinos, el emperador Huangdi –conocido en Occidente como el Emperador Amarillo- también es un Dios, la mayor deidad del cielo. Se encuentra en el centro del palacio en el cielo –con la ayuda del Dios de la Tierra Houtu- lleva una vara para medir a todas las criaturas y gobierna el universo entero, rigiendo desde la Montaña Kunlun hacia el Este. Tiene cuatro caras con las que vigila las cuatros direcciones al mismo tiempo, y es dueño del trueno.

Retrato de Huangdi. Fuente
Según la leyenda, en la antigüedad, una chica quedó atrapada en un rayo y 25 meses después dio a luz al Emperador Huangdi en Sandong. Sin embargo, otras veces se narra que la esposa de Shaodian le dio a luz. Tan pronto como nació, comenzó a hablar y se convirtió en el líder del pueblo.  Es éste, una figura central en la civilización china y se convirtió, en algún momento de la historia, en el padre de la raza amarilla. Aparecía ya en los mitos anteriores de la dinastía Han (206 a.n.e. – 220 n.e.) como un dios guerrero que entraba en batalla con la intención de traer la paz al mundo.

En la antigüedad se creía que el Emperador Huangdi y sus subordinados habían contribuido a la Historia con muchas invenciones. Buena parte de sus mitos lo muestran como portador de la cultura, inventor de los sistemas de pozos de agua, la moneda, la ropa, el calendario, los espejos, los mercados o las armas. Entre sus subordinados, el invento más destacado fue el de Cangjie, que mediante la observación de la curvatura de algunas constelaciones, las huellas de los animales, la silueta de las montañas, etc…., inventó los caracteres chinos.

El cuarto dios es Shaohao –también llamdo Zhi-, Dios del Cielo del Oeste. La leyenda cuenta que durante el periodo de Huangdi, una gran estrella con una cola de colores cayó en la Isla Huazhu. En ese momento, una joven estaba soñando que hacía el amor con un hombre, y, cuando despertó, se percató de que estaba embarazada, dando a luz a un niño llamado Shaohao. La estrella fugaz y el fénix eran los símbolos asociados al emperador Huangdi y por ello se interpretó que era hijo de él. Sin embargo, otra historia relata que es hijo de Venus.

Retrato de Shaohao. Fuente
Cuando crece, Shaohao se convierte en emperador[2] y Dios de la Montaña Changliu. En ella, había una gran variedad de animales salvajes con cola de colores y, para conmemorar al fénix que apareció en su nacimiento, convirtió a todas en funcionarios. Así, el fénix era el responsable del calendario, las golondrinas de los alcaudones, los buitres lo eran de los oficiales del ejército y el águila imperial se hacía cargo de las leyes.

Tras su muerte se convirtió en el Dios del Cielo del Oeste, gracias a la ayuda de su hijo el Dios del Metal Rushou. Ambos son responsables del otoño, gobernando desde el polo del Oeste hacia el Este, pasando por la montaña Kunlun, hasta el Estado de Inmortalidad.

El quinto dios es Zhuanxu, nieto o bisnieto de Huangdi y sobrino de Shaohao. Tras su muerte se convirtió en el Dios del Cielo del Norte –con la  ayuda de la Deidad del Mar Xuanming-  y gobernó el universo en el lugar de Huangdi. Es responsable del invierno y gobierna desde Jiuze al Polo Norte.

Al final del periodo de Shaohao, la Estrella Yaoguang de la Osa Mayor cruzó la luna (concubina del rey Changyi). Cuando el rey fue desterrado a la ribera del río en el suroeste, la concubina le siguió y dio a luz a Zhuanxu. A la edad de 20 años se convirtió en emperador y convirtió Diqiu (actual Henan) en su capital. Para garantizar la paz, vigilaba la zona montado en un dragón.

Retrato de Zhuanxu. Fuente
El emperador Huangdi sentía simpatía hacia Zhuanxu y le permitía gobernar el universo en su nombre. Aprovechando esta oportunidad, comenzó a cortar los vínculos entre el Cielo y la Tierra ya que, aunque estaban separados, los dioses del Cielo y los magos de la Tierra iban y venían a través de la escalera del Cielo, y existían dioses y espíritus malignos que aprovechaban la ocasión y creaban conflictos. Tras cortar los lazos, fijó la Luna, el Sol y las Estrellas en el Cielo del Norte (por ello algunas zonas siempre brillan y otras viven en la oscuridad). Esto produjo el conflicto con Gonggong, hijo del Dios del Fuego Zhurong y el quinto nieto del Dios del Cielo del Sur, el Emperador Yandi. La guerra estalló pero pronto Gonggong comenzó a perderla. Ante esta situación, se retiró a una montaña cerca del noroeste silvestre –uno de los ochos pilares del cielo- y se estrelló contra ella para perecer junto a Zhuanxu. La montaña no pudo soportar su peso y se rompió en dos, perdiendo el cielo el apoyo en el Noroeste e inclinándose hacia esa zona. El Sol, la Luna y las Estrellas fueron liberadas, moviéndose hacia el noroeste y reanudando el circuito normal de Este a Oeste. Además, al romperse la montaña, también se rompió la cuerda que unía el Cielo y la Tierra, hundiéndose la tierra por el suroeste, lo que explica que en el territorio chino los ríos fluyen hacia esa zona. Así, el sistema cósmico fue destruido por Gonggong, y desde entonces no hay ningún dios que lo renueve. El universo entró en una nueva era, la que conocemos hoy en día.



[1] Según la leyenda –recogida en Memorias históricas (世本)– existieron Cinco Emperadores en la tierra: Emperador Huangdi, Emperador Zhuanxu, Emperador Diku, Emperador Yao y Emperador Shu. Entre ellos, Huangdi y Zhuanxu fueron dioses y emperadores; y, Fuxi, Nüwa –creadora de los seres humanos, reparadora del Cielo, reorganizadora del Universo y artífice de la institución matrimonial- y Yandi fueron los emperadores de la tierra en los tiempos más tempranos. Sin embargo, en Canciones del Sur (楚辭), los Cinco Emperadores son: Shaohao, Zhuanxu, Huangdi, Yandi y Fuxi. Por lo tanto, la delimitación entre las deidades y los seres humanos en la mitología china no está claramente diferenciada. Hecho que se dificulta a la hora de analizar a los héroes venerados tras su muerte, como ocurre con el general Guan Yu (160 – 219).

[2] En algunas leyendas, Shaohao aparece como un emperador en la Tierra, con un Estado en Shandong y se encuentra enterrado allí.


Bibliografía

GARCÍA-NOBLEJAS, G. Mitología de la China antigua. Alianza Editorial SA. Madrid. 2007.

CHEN, L. Mitos y leyendas de China. Editorial Popular SA. Madrid. 2013.
  
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