Una China superpoblada


Cruce transitado en China. Fuente
“Se debe considerar positivo que China tenga una población numerosa. Incluso si la población de China debiese multiplicarse varias veces, podría encontrar soluciones a los problemas creados por su incremento; la solución reside en la producción.
Revolución más producción pueden resolver el problema de alimentar a la población”

Mao Zedong (1893-1976)





Con más de 1360 millones de personas en 2013, China es el país más poblado del mundo, y lo seguirá siendo al menos 15 años más; momento que cederá su lugar a la India, que la superará en más de 20 millones de habitantes para el 2030. Según las estimaciones, China tiene el mismo peso demográfico en el mundo desde el año 200 a. n. e., con algo más de una quinta parte de la población mundial. Más del 91% de la población pertenece a la etnia han y sólo unos 100 millones de personas pertenecen a algunas de las 56 minorías étnicas reconocidas por el estado chino.  

Propaganda de la política del hijo único. Fuente
La evolución de la población china no es fácil de sintetizar, ya que los datos anteriores a 1949 son escasos y sectoriales. La mayor parte de los historiadores defienden que en 1850 la población china ya alcanzaba una cifra de 430 millones de habitantes. Sin embargo, el porcentaje se está reduciendo constantemente –pasando de representar el 22% de la población mundial en 1950, a menos del 20% en la actualidad- debido al crecimiento de poblaciones en vías de desarrollo, como algunas zonas de África y de la India. Otra causa de este retroceso la encontramos en la política limitadora de nacimientos puesta en marcha a partir de 1970. Después de una política de dos niños por pareja en la ciudad y tres en el campo entre 1971-1978, se impuso la regla del hijo único, con la idea de modernizar la economía del país[1]. Así, mientras que en 1970 las media era de seis hijos por familia, hoy tienen menos de dos; es decir, casi menos que en los países desarrollados. Por ello, la población crece casi tres veces menos que antes.

Esta desaceleración demográfica ha dado lugar a una formidable ventaja en el desarrollo económico del país y en el mejoramiento del nivel de vida de sus habitantes. “El milagro chino” tiene su origen en la reforma económica llevada a cabo por el presidente Deng Xiaoping a fines de los años 70 del siglo pasado, que incrementó la productividad del país. Aun así, parte de este beneficio se debe a su coyuntura demográfica, en la que la población adulta activa es de 2,1 por una persona económicamente dependiente; sin embargo, China contará para el 2050  con casi tantos adultos activos como dependientes, debido al continuo envejecimiento de la población por el control de la natalidad, más que por el envejecimiento biológico: llegando para entonces, a la escalofriante cifra de 440 millones de adultos dependientes, el equivalente a la población actual europea. Este desajuste significaría una fuerte carga financiera para el Estado y la sociedad, que tendría que asumir los gastos de jubilación, de salud y de una reducción de la recaudación fiscal. En China, donde las personas de edad avanzada siguen excluidas del sistema de jubilación, cuentan con un nivel de vida muy bajo. Aunque el Estado intenta implantar un sistema de protección social –a mediados de la década pasada solo uno de cuatro jubilados vivían de su jubilación-, sigue siendo un gran desafío, sobre todo en el campo.

Evolución de la población joven y anciana (1950-2020). Asunción Blanco Romero y Miquel Vilaró Güell. United Nations Database (2005). Departamento de Geografía de la
 Universidad Autónoma de Barcelona.
Al envejecimiento de la población china hay que sumarle el creciente déficit de mujeres entre la población debido a la preferencia por los hijos varones[2]. Esto implicará en un futuro que millones de nacimientos no podrán acontecerse por el déficit femenino, estimado el número en 60 millones de mujeres que harían falta para entonces; teniendo que resolver el Estado chino los problemas de envejecimiento y de masculinización de su población. Además, la escasez de mujeres en edad de contraer matrimonio puede inducir a un incremento de violencia contra ellas a través del rapto o el matrimonio forzado. Aunque se relajase el control de la natalidad, la posibilidad de que acabe con el envejecimiento parece muy baja. La vida moderna y los costes que ella implica, obligan a reducir el número de hijos por familia[3].

En consonancia con algunos países desarrollados, en China también existe un desarrollo económico desequilibrado entre las zonas urbanas y rurales del país, mostrándose cada vez más evidente. Aunque ha conseguido reducir espectacularmente la pobreza- según las estadísticas oficiales, que no dejan de ser controvertidas, el número de personas pobres se estima en 42 millones, es decir, en un 3% de la población[4]- realmente, sólo 12 de las 29 regiones gozan de una renta per cápita anual a los 1000 dólares, cifra que diferencia la pobreza y el desarrollo medio de la población en el mundo.

En esa búsqueda de mejoramiento del nivel de vida y del poder adquisitivo, el Estado estima que para el 2020 se habrá producido la migración de 300 a 500 millones de personas a regiones urbanas. Desde 1950 la población urbana ha experimentado un crecimiento paulatino del 35% de la población total; mientras tanto, la población rural es todavía mayoritaria.  A esto se le añade la desigual distribución de la población china –el demógrafo Hu Huangyong ya señaló en 1933 la existencia de una China del oeste vacía y una China del este llena, donde el 90% de la población se concentraba en un tercio del territorio- supone grandes desequilibrios territoriales desde el punto de vista demográfico. De igual modo, la emigración al extranjero es continua, facilitada por las políticas de inmigración de los países de destino y por la mejora de las condiciones de formación de los emigrantes chinos. Se trata de una migración que ha controlado y generado grandes niveles de riqueza a través del comercio y su peculiar organización social, a través de las redes familiares, económicas y comerciales.

Densidad de población china por provincia en 2006. Fuente
La política de control de crecimiento en China es llevada a cabo teniendo en cuenta las necesidades socioeconómicas del país y su futura evolución. El empeoramiento de los desequilibrios económicos entre la costa y el interior, el aumento de la desigualdad entre ricos y pobres y el importante deterioro del medio ambiente, inducen a que la única salida del país pasa por una reforma de la protección social y de una restructuración de su economía para adaptarse a los nuevos tiempos.



[1] Como único recurso para evitar problemas económicos, energéticos y alimentarios derivados de una población en ascenso. Bustelo, 1999. pp 359.

[2] En las zonas rurales de diecinueve provincias, las familias pueden optar por un segundo hijo si la primera es niña. Asimismo, las minorías étnicas tienen la posibilidad de tener dos o más hijos.

[3] En 1970, sólo la mitad de los niños y jóvenes estaba matriculada en la enseñanza primaria, secundaria y terciaria. Para el 2000, esa proporción había aumentado hasta 73%. Bustelo, pp. 5. 2002.

[4] Bustelo, pp. 5. 2002

Bibliografía

ATTANÉ, I. “Vieja antes de llegar a rica”. Le Monde diplomatique. Ediciones Cybermonde SL. Valencia. 2013.

BUSTELO, P. “El Milagro económico de China: un dragón que despierta”. Muy especial. Nº 57. Madrid. 2002.

BUSTELO, P. “Población, género y desarrollo económico: una aproximación al caso de China”. Globalización y género. Pps. 359-370. Editorial Síntesis. Madrid. 1999.

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