"Los orígenes" según la mitología china


Pan Gu. Fuente





“En medio del cielo y la tierra, que estaban juntos y mezclados como si fueran un huevo, nació Pan Gu. El cielo y la tierra tardaron dieciocho mil años en separarse. Lo Yang, que era claro, fue haciéndose el cielo, y lo Yin, que era turbio, fue haciéndose la tierra, y en medio cambiaba Pan Gu sin parar […]”.

Historia de los Tres Soberanos y de los Cinco Emperadores (siglo III. n.e.)





Cuando el hombre primitivo se remontó al origen del universo, atribuyó todo a alguna primitiva existencia. Algunos grupos étnicos consideraron que esta era el agua y otros el aire. Sin embargo, la China antigua lo describió como el caos, que no tenía forma ni sonido ni olor; era un estado difuso que no podía ser percibido ni conocido.

En la mitología China nos encontramos con varios mitos que narran cómo surgió el universo y los elementos que tomaron parte en el proceso. El que ha gozado de una pervivencia mayor durante siglos en la mentalidad china es la leyenda de Pangu, recogida en Historia de los Tres Soberanos y de los Cinco Emperadores (siglo III n. e.).

El caos. Fuente
Existen dos leyendas acerca de él: la creación del Cielo y la Tierra, y la creación de todas las criaturas después de su muerte. En la primera -recogida en el libro San Wu Li Ji de Xu Zheng durante la Era de los Tres Reinos- el caos se formó como un  huevo y Pangu creció en su interior. El periodo de gestación duró 18.000 años y cuando el caos no pudo soportarlo más, se rompió en dos partes: el yin, bajó a convertirse en la tierra, y el yang, se elevó y se convirtió en el Cielo. Pangu creció cada día tres metros, mientras que el cielo se elevaba un metro cada día y la tierra crecía un metro más. Transcurridos 18.000 años, Pangu creció hasta convertirse en un gigante de 45.000 kilómetros, distancia que guarda el cielo de la tierra.

El mito de Pangu combina los dos motivos –el del caos y el del huevo- produciéndose el desarrollo natural de la trama sin contradicciones. 

En la segunda leyenda, Pangu no aparece como el agente, sino como la sustancia misma que se transforma en los accidentes geográficos del planeta, recogida en un escrito anónimo titulado Wu Yun Li Nian Ji. En él se describe la alteración del cuerpo de Pangu tras su muerte. Al morir, su ojo izquierdo se convirtió en el sol y el ojo derecho en la luna; el pelo y la barba se convirtieron en el cielo y las estrellas; su aliento en el viento y las nubes, y su voz, en el trueno; sus miembros, en los cuatros límites de la tierra[1], y su tronco, en las montañas; su sangre, en los ríos, y sus venas, en las principales vías de comunicación; sus músculos en el campo, y su piel, en las flores y plantas; los dientes y huesos en los metales y rocas; el semen y la médula ósea en las piedras preciosas; y su sudor en la lluvia. Al final, los parásitos de su cuerpo se convirtieron en el hombre primitivo.

Pan Gu. Ilustración de la dinastía Qing  (1644-1911).
García-Noblejas, G. 
Mitología de la China Antigua.
 
Alianza Editorial SA. Madrid. 2007.
El término Pan (, significa plato), puede aludir a la cáscara de huevo; mientras que Gu (, significa viejo) a la solidez del mismo[2]. Su iconografía más extendida lo muestra como un enano, vestido con hojas -probable alusión a su carácter “primitivo” o “natural”-, con cuernos y sosteniendo en su mano un martillo, un hacha o un cincel, atributos que lo identifican como el creador. Sin embargo, hay leyendas que lo señalan como un híbrido, relacionado con cuatro animales míticos: tortuga, unicornio, fénix y dragón. Su historia está muy extendida entre las etnias han y zhuang; encontrándonos montañas y templos Pangu en algunas regiones de China.

El mito del origen de la humanidad no sólo se recoge en Pangu, sino que existen varias versiones al respecto. El que se ha transmitido con más fuerza es el mito de Nüwa (女娲), una de los personajes más antiguos de la mitología china. La leyenda donde se narra por escrito cómo Nüwa creó a los hombres es posterior a sus representaciones en bajorrelieves funerarios y su aparición en un poema del siglo IV a. n. e. titulado Las preguntas al Cielo, en el cual se cuestiona quién creó a Nüwa si ella creó al hombre. En el libro de Bao Pu Zi de Ge Hong –durante la dinastía Jin del Este (317-420)- se defiende que nació de la Tierra, y dado que ésta pertenece a yin, Nüwa es representada como una diosa, en la que la vemos con cabeza de mujer y cuerpo de serpiente.

En el mito se narra que cuando el cielo y la tierra fueron separados no había ningún ser humano. Nüwa tomó un poco de tierra amarilla, la mezcló con agua e hizo una masa de barro, moldeándola y dándole vida. Con el tiempo se cansó de tan arduo trabajo y diluyó la masa en lodo, remojó un trozo de cuerda en él y la blandió. Las gotas de barro se convirtieron en la mujer y el hombre; siendo los salidos de la masa de barro los nobles y ricos, y los procedentes de las gotas de barro se convirtieron en la gente humilde.


Pero con el tiempo, la vida humana estaba bajo amenaza del colapso y Nüwa tuvo que reorganizar el universo. En Huai Nan Zi de Liu An –durante la dinastía Han del Oeste (206-24 a.n. e.)-, narra que los cuatro límites de la tierra fueron destruidos y la tierra se dividió en valles. El cielo cayó, dejando un agujero negro enorme por donde caía aguas torrenciales e inundaba la tierra, lo que hacía imposible la vida. Ante esta crisis, Nüwa trajo piedras de cinco colores, las derritió y las usó para reparar el cielo, por lo que se detuvo la tormenta. Más tarde, reparó la tierra con una tortuga a la que le cortó las cuatro patas para reparar los cuatro postes dañados, reapareciendo la tierra de nuevo. Asimismo, para que la humanidad se perpetuara, creó el sistema del matrimonio para que procreasen. Tras esto, Nüwa  se alzó en la parte más alta del cielo en un carro para informar al Dios del cielo y vive allí desde entonces.


[1] En la China antigua se creía que el cielo era redondo y la Tierra cuadrada.
[2] LÓPEZ SACO, J. pp. 568. 2008.


Bibliografía

GARCÍA-NOBLEJAS, G. Mitología de la China antigua. Alianza Editorial SA. Madrid. 2007.

CHEN, L. Mitos y leyendas de China. Editorial Popular SA. Madrid. 2013.

LÓPEZ SACO, J. “Metamorfosis y sacrificio: Hermeneútica simbólica del mito de Pan Gu en China”. Nuevas perspectivas de investigación sobre Asia Pacífico. Capítulo 36. Universidad de Venezuela. 2008.
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