La ruta de la seda: las embajadas de Zhang Qian


Escultura de Zhang Qian portanto la vara de bambú con las tres
 crines de yak, emblema de poder en Asia Oirental.
En Xi'an. Fuente



" Zhang Qian había llegado allí donde el imperio de Alejandro Magno se había detenido..."

Buolnois, Luce: La ruta de la seda, 2009, p. 49





Bajo la denominación de ruta de la seda se hace referencia al comercio transcontinental que unió durante varios siglos los dos extremos de Eurasia por innumerables rutas, tanto terrestres como marítimas[1].

No se sabe con certeza cuándo se originaron estas redes que configuraron la ruta de la seda. Puede que con el paso del tiempo —y más bien con la formación de los grandes imperios[2]— rutas comerciales de carácter local ya existentes irían uniéndose, salvando las cadenas montañosas, los desiertos y los cabos que las separaban. Los que abrieron estas rutas fueron mercaderes que, tal vez con un gran celo en guardar la existencia de estas redes comerciales, no nos han dejado documentación escrita de sus viajes. Sabemos de ello por citas que otros autores nos han dejado en sus obras de carácter históricas o etnológicas; o bien por la arqueología.

Por lo tanto es improbable llegar a conocer exactamente en qué fecha surgió y quiénes fueron sus promotores, aunque para la historiografía china la apertura de esta ruta se debe a la embajada del pionero Zhang Qian, considerado como el ‹‹padre›› de la ruta de la seda, y será lo que trataremos de exponer en estas líneas.

Una relación tormentosa
Mapa del imperio de los Han Occidentales y Orientales (202 a.n.e.-220 n.e.) en amarillo.
En verde la confederación de los xiongnu. La línea azul continua marca
el primer viaje de Zhang Qian (138-126 a.n.e.). Fuente
Podríamos iniciar el comienzo de la ruta transcontinental en el surgimiento de dos Estados enfrentados entre sí: la China de los Han y a la confederación de tribus de los xiongnu. Había una necesidad del Estado chino Han de parar a los bárbaros del norte y apropiarse de los lazos comerciales que estos habían creado.

Tras el final de la dinastía Qin sube al poder una nueva dinastía, los Han Anteriores o Han Occidentales. No sería hasta el reinado del emperador Wu, o Wudi漢武帝, 141-87 a.n.e., más de cincuenta años en el poder, convirtiéndose en uno de los emperadores que más tiempo ha gobernado en toda la historia de China— cuando el Estado vive un período de estabilidad. Se recupera totalmente la unidad territorial, frenando las aspiraciones de la aristocracia y la estabilidad interna, producto de un gobierno basado en el confucianismo y un funcionariado promocionado por oposiciones y no por herencia familiar.

Aunque esta estabilidad estaba en entredicho por los vecinos norteños de los Han, la confederación de los xiongnu匈奴[3]—. Agrupados por Maodun (209-174 a.n.e.), el reino de los xiongnu era una aglomeración de pueblos de lengua altaica, muy influenciados por la cultura china. Ocupaban los territorios de Mongolia, Manchuria, el desierto de Ordos y el corredor de Gansu. Nos encontramos ante el eterno enfrentamiento entre los agricultores sedentarios chinos y los ganaderos nómadas de las estepas —llámense estos xiongnu, turcos o mongoles—. La Gran Muralla fue creada tanto para frenar las continuas razias de estos pueblos como para separar estos dos ámbitos socioecónomicos.

En este marco de relaciones tormentosas, y desde el comienzo de la dinastía Han, se manejó entre políticas de confrontación y de apaciguamiento o relaciones amistosas —和親, heqin—. Los enfrentamientos bélicos para parar las correrías de los xiongnu se saldaba con derrotas o con victorias pírricas por parte de los chinos —muy costosas ante la pérdida de hombres y animales, así como de impuestos y avituallamiento[4]—, lo que llevó a la política de apaciguamiento con la entrega de cantidades enormes de cereales y seda[5], así como de princesas chinas —al igual que la anterior, esta política de apaciguamiento se demostraría costosa.

La aventura de Zhang Qian
Esta política de apaciguamiento fue decididamente interrumpida por el emperador Wudi, que volvió a las políticas de tinte bélico. Ante el fracaso de algunas batallas, Wudi decidió que la solución era aliarse con otras tribus para encarar a los xiongnu desde dos frentes en una estrategia de tenazas.

Wudi decide enviar una embajada a los yuezhi (月氏), otro pueblo nómada al que los xiongnu habían derrotado hacía un tiempo. De hecho, el rey xiongnu había hecho una copa con el cráneo de su homólogo yuezhi. Esta derrota obligó a los yuezhi a emigrar hasta el Amu Daria, en el territorio que para los chinos era el país de Daxia y para los griegos era Bactriana. Además, esta misión iría recopilando información por todas aquellas zonas donde pasara, ya que los ‹‹territorios occidentales›› —西域, Xiyu— era una zona desconocida, mayormente por el férreo control de los xiongnu.

Como nos relata las fuentes[6], Wudi eligió a Zhang Qian (張騫), un oficial de la guardia de palacio, que a la sazón no alcanzaba los treinta años, para liderar a un centenar de hombres, entre ellos Ganfu, un liberto de origen xiongnu enrolado en el ejército. En el año 138 a.n.e. la expedición partiría de Chang’an, la capital de los Han occidentales, en dirección al oeste. En esta misión Zhang Qian llevaba una vara de bambú de más de dos metros de largo a la que se le había fijado tres mechones de crin de cola de yak, emblema de poder en gran parte de Asia Central.

Fresco de Dunhuang en Ganfu, en la cueva número 123 de Mogaoku.
 Aparece Zhang Qian (a la izquierda) despidiéndose del emperador
 Wudi (a la derecha) antes de partir hacia el oeste. Fuente
Parece ser que la expedición tomó un camino equivocado. Se toparon con un contingente xiongnu y fueron capturados y esclavizados. Zhang Qian pasaría once años sirviendo a una familia aristocrática xiongnu pastoreando sus rebaños. En ese tiempo Zhang Qian contrajo matrimonio con una esclava xiongnu, con la que tuvo un hijo.

Con el tiempo, y aprovechando que no eran vigilados estrechamente, Zhang Qian y sus hombres escaparon hacia el oeste, prosiguiendo con su misión. Bordearon la cuenca del Tarim por la ruta del norte, pasando por ocho principados. Al final llegaron al reino de Dayuan, en la depresión de Fergana, situado en el curso superior del río Sir Daria —actual República de Uzbekistán. Allí, Zhang Qian descubrió alimentos aún desconocidos para los chinos, como la uva, la zanahoria, el ajo o el sésamo; y en sus praderas una raza de caballo y la alfalfa, planta forrajera con la que se los alimentaba. Estos caballos, que eran más ligeros, fuertes y altos, se decía que provenían de los caballos celestes y eran más aptos para la guerra contra los xiongnu que los pequeños caballos de raza mongola o china.

Tras pertrecharse en el reino de Dayuan, pasaron al reino de Kanqju —la Sogdiana de los griegos— y de aquí al país ocupado por los yuezhi —Bactriana[7]. Zhang Qian le propuso el plan de su monarca, pero los yuezhi no se decidían. China quedaba muy lejos y los xiongnu muy cerca. Tras un año de espera y al haber fracasado en su misión, Zhang Qian y sus hombres decidieron volver a China. Narran las fuentes que Zhang Qian se topó con productos chinos —la seda, pero también ‹‹telas de Shu›› y ‹‹bambúes de Qiang››— en estas tierras de Asia Central. Como ya dijimos al principio, estos productos llegaron con los mercaderes anónimos de los cuales sólo tenemos testimonios indirectos de sus viajes y negocios.

A la vuelta, decidieron esta vez tomar la ruta del sur que bordea el Tarim, pero nuevamente fueron capturados por los xiongnu y obligados a realizar trabajos forzados hasta el año 126 a.n.e., cuando el líder de los xiongnu muere y, aprovechando la confusión de las luchas internas por el poder, Zhang Qian vuelve a escapar y regresa a Chang’an. De los cien hombres que partieron, volvieron tres personas: Zhang Qian, su mujer xiongnu y Ganfu. Devolvió al emperador la vara de bambú con las tres crines de cola de yak que aún conservaba, y aunque la misión fue un rotundo fracaso, la información recopilada durante esos años por los territorios occidentales causó sensación en la corte y alimentó las ambiciones de Wudi. Zhang Qian fue recompensado con un rango de dignatario y Ganfu con un título honorífico.

<<Caballo volador>>, fundido en bronce, 34’5 cm. de altura. Siglo II n.e.
 El caballo galopa en el aire, sólo una de sus pezuñas está
 posada sobre un pájaro. Hallado en 1969 en el distrito de Wuwei,
 Gansu. Fuente
Con posterioridad a este primer viaje, Zhang Qian fue enviado a más expediciones —como el intento de encontrar una ruta terrestre que conectara China con la India, que fracasó— y a nuevas embajadas para una alianza contra los xiongnu. Tras caer en desgracia en el 123 a.n.e. —al ser derrotado por los xiongnu—, Wudi lo envía en 115 a.n.e. al territorio de los wusun (烏孫), otra tribu enemiga de los xiongnu, liderando una expedición de unos trescientos hombres. Volverá a encontrarse ante las dudas y temores que ya sufriera con los yuezhi. Pero en esta ocasión, Zhang Qian decidió mandar misiones diplomáticas a su vez por todo el Asia Central, trayendo nuevos productos e informaciones. Llevaría la alfalfa y la vid, así como los caballos de Fergana a China, que cobraría importancia para enfrentarse contra los xiongnu. Además, sería la primera vez que los chinos oyeran hablar de Anxi —安息, el Imperio Parto Arsácida, con los que intercambiaron regalos— o Lijian —犂鞬, que podría ser el Imperio Romano o su parte más oriental—.

Quedan ‹‹abiertos›› los ‹‹Territorios Occidentales››
 Zhang Qian murió en 104 ó 103 a.n.e. a una edad muy avanzada —unos sesenta años—. Con su muerte no se acabó el período de exploraciones, sino todo lo contrario: a estas le siguieron las conquistas. En un próximo artículo veremos la expansión de los Han por los Territorios Occidentales. Vemos que la ruta era ya usada de manera local, pero con posterioridad, con motivo de la guerra, se configura de manera más extensa.

Como recogerían las fuentes posteriormente, con la expedición de Zhang Qian los ‹‹Territorios Occidentales›› quedaron ‹‹abiertos›› al mundo chino. Mucho antes de las expediciones del marino Zheng He (1405-1433), China ya se abrió al mundo exterior en la búsqueda de conocimientos y en la necesidad de expandir sus conquistas y mercados. Parece que la idea de una China cerrada herméticamente durante siglos aún perdura en el imaginario occidental, dejando sólo para Occidente la fama de haber descubierto el mundo. Actualmente Zhang Qian es considerado uno de los grandes héroes nacionales chinos, el modelo del guerrero, del diplomático y del explorador por antonomasia.


[1] El primero que acuñó este título fue el geógrafo alemán el barón Ferdinand Von Richtofen (1833-1905). La llamada ‹‹ruta de las especias›› no sería otra cosa que uno de los ramales de este gran comercio.

[2] Por ejemplo, con la formación del Imperio Persa Aqueménida se consolidaron las dos vías terrestres, ya existentes, que vertebraron este imperio: la Gran Ruta de Jorasán —desde Gandara hasta Babilonia— y el Camino Real —desde Susa hasta Sardes—.

[3] Se les considera los antepasados de los hunos,que asolarían Europa durante la Antigüedad Tardía, aunque los últimos estudios revelan que no eran el mismo pueblo, como los de Susan Bock (1992).

[4] La estrategia de los xiongnu consistía en acosar al enemigo con una andanada de flechas desde sus monturas y retirarse.

[5] La entrega de grandes cantidades de seda a los xiongnu y su posterior reventa o intercambio con otros pueblos intermediarios de Asia Central y el Próximo Oriente, fue provocando la llegada de la seda a los puertos del Mediterráneo oriental.

[6] En este caso, el Shiji o Memorias históricas de Sima Qian (146-86 a.n.e.) y Qian Han Shu o Libro de los Han Anteriores de Ban Gu (finales del siglo I n.e.).

[7] Para algunos autores, los yuezhi serían los indoescitas de las fuentes griegas y que acabarán fundando el imperio de los kushans.


Bibliografía

BOCK, S.: “Los hunos, tradición e historia“,  Universidad de Murcia, Secretariado de Publicaciones, 1992.

BOULNOIS, L.: “La ruta de la seda“, Barcelona, Ediciones Atalaya. 2009.

BUCKLEY EBREY, P.: “Historia de China. Cambridge”, Madrid, La Esfera de los Libros. 2009.

FOLCH, D.: “La construcción de China“, Barcelona, Ediciones Penísula. 2002.

HÖLLMANN, TH. O. : “La Ruta de la Seda“, Madrid, Alianza Editorial. 2010.
PIERROTTI, N.: “Roma y China en la Antigüedad: los contactos a través de la ruta de la seda (s. II a. C.-V d. C.)“. Edición digital por cortesía del autor para la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Alicante, mayo 2008.

RAMOS, A. y GARCÍA-ORMAECHEA, C.: “La expansión china”, en Elvira, M. A., Plácido, D. y García-Ormaechea: La ruta de la seda. Madrid, Historia 16. 1996, pp. 22-31.

SCHIROKAUER, C. y BROWN, M.: “Breve historia de la civilización china“, Barcelona, Ediciones Bellaterra. 2006.

TWITCHETT, D. y LOEWE, M. (eds.): “The Cambridge History of China. Volume I: The Ch’in and Han Empires, 221 B.C.-A.D. 220“, Cambridge, Cambridge University Press. 1990.


Colaborador especial: Antonio Arteaga Infantes 
Nombre del Sitio Web: Témpora Magazine 
URL: http://temporamagazine.com
Fecha: 2014-actualidad

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