¿Qué es China?


China en el mundo. Fuente
" Cuando China despierte, el mundo temblará”

Napoleón Bonaparte




China es hoy considerada como una de las civilizaciones más antiguas del mundo aún viva. Su civilización se desarrolló en un amplio conjunto geográfico del continente asiático. Costumbres, tradiciones y tipos humanos, conservan el recuerdo de un pasado con continuos cambios de uniones y desuniones dinásticas hasta el establecimiento de la República en el territorio. Pero, si la analizamos a través de la historia, ¿cómo determinar lo que fue, o lo que es? ¿Un conjunto de ciudades-palacio de época arcaica, o como la primera unificación del territorio del valle de Yangzi hacia el 221 por el considerado primer emperador de China?; ¿como el conjunto de territorios del norte bajo el poder de las poblaciones de las estepas hacia el siglo IV y V, o la China del khan Kublai, heredero del famoso mongol Gengis Khan, y que conoció Marco Polo?; ¿como la China gobernada por los manchús, o la China de la época republicana? Lo cierto es que la diferente designación que establecía cada pueblo tras imponer su control en el territorio nos muestra el intento continuo de presentarse como una entidad diferente a la de sus predecesores y, por tanto, la idea que tenemos sobre una historia continua del territorio que hoy se conoce como China, no existe. De hecho, gran parte de su historia estuvo controlada por pueblos extranjeros –es decir, de etnia no Han, la considerada propiamente china. Habría que esperar a 1912, y durante menos de cuatro meses, para ver surgir una entidad política que llevara por nombre Imperio de China, bajo el Emperador Hongxian –más conocido por Yuan Shikai. Por tanto, quizás sería preferible referirnos a la realidad china como “el mundo chino”. Un mundo que comienza, por lo general, con un caos en forma de huevo en el que se gestaba Pangu en su interior y que tras 18.000 años se partió en dos partes, elevándose el yang, convirtiéndose en el Cielo; y bajando el yin, convirtiéndose en la tierra. La diosa Nüwa tomó un poco de tierra amarilla y la mezcló con agua, moldeándola y dándole vida. Con el tiempo se cansó de tan arduo trabajo y diluyó la masa en lodo, remojó un trozo de cuerda en él y la blandió. Así apareció el ser humano y el comienzo de su historia en el mundo chino.

Para establecer los rasgos generales de la compleja evolución de este mundo, es mejor detenerse en los grandes cambios que se produjeron. Así, tras las consideradas tradicionalmente como las tres primeras dinastías chinas -los Xia (2207-1766), seguida de los Shang (1766-1122) y los Zhou (1121-256)- llegamos a la dinastía Qin (221–206 a.n.e.), que unificó los otros seis reinos que se encontraban en el territorio cercano al Yangzi y fue precedida por dos siglos de transformaciones intelectuales, sociales, políticos, técnicos…Durante la dinastía Han (206 a.n.e. – 220 n.e.) se produjo la entrada del budismo y la intensificación de los contactos con otros territorios de Asia. Tras su fin, comenzó un periodo marcado por la decadencia del estado y la ruina de la economía urbana. Tras uniones y desuniones en diferentes partes de lo que se conoce hoy como China, se originó una de las más brillantes dinastías en el campo de las letras, la filosofía y las artes, la dinastía Tang (618–907). Será con la dinastía Song (960–1279) cuando se produce una forma de estado y sociedad que se mantendrá, al menos en sus aspectos generales, hasta el siglo XIX. Es en estas fechas venideras se produce el contacto con Occidente a través de los viajeros medievales, como es el caso de Marco Polo, que hizo del territorio un lugar misterioso y lejano. Posteriormente, los jesuitas, que necesitaban creer que aquel inmenso campo misional sería tierra fértil para la propagación de la fe, veían en el territorio a un Estado fuerte, unido, autárquico, bajo el gobierno de un déspota que actuaba bajo un código moral y político confunciano. Sin embargo, con la expansión y el colonialismo occidental del siglo XVIII-XIX en Asia, nos mostrará una China atrasada y débil, bajo una mirada ilustrada europea. Mientras para los Occidentales, a principios del siglo XX, China era un apéndice político y económico de Occidente; para los chinos, tras la fundación de la República Popular, se produjo un cambio de perspectiva dentro de China hacia la ideología marxista, abandonando la división por dinastías, caracterizada por lo odio a lo extranjero, que irá transformándose, con la apertura de China, hacia una crítica al gobierno imperial. El fin del siglo XX y principios del siglo XXI se caracteriza por una gran cantidad de estudios sobre China, sobre todo de carácter revisionista.


Por todo ello, y para finalizar, hoy, y desde el siglo XIX, China se abre a Occidente. Un Occidente que la ha identificado con demasiada rapidez, modernidad y occidentalización y no ha tomado conciencia del grave obstáculo que constituye para el futuro su ignorancia de esta parte del mundo y de sus raíces. Con el objetivo de dejar de temer aquello que se desconoce, es preferible hacer de lo desconocido parte de la guía de nuestro conocimiento a través del acercamiento y la comprensión de su historia, su sociedad, su creación literaria, su cultura y, en definitiva, concluir con esa mirada repudiada a la que se ha visto sometida en los dos últimos siglos. Como dijo Óscar Wilde, “el único deber que tenemos con la historia es reescribirla”.

Bibliografía

DAWSON, R., El camaleón chino, Madrid: Alianza Editorial, 1970.

GERNET, J., El mundo chino, Barcelona: Editorial Crítica, 2005.

MARTÍNEZ ROBLES, D., Reescrituras de la historia. China en las estrategias discursivas de la historiografía occidental, “Gerónimo de Uztariz”, 2009.

----------------------------------------------------------------------------------------------------





天下 Todo Bajo el Cielo se encuentra bajo una licencia Creative Commons. La información de este blog está a libre disposición siempre que se deje constancia de la autoría del mismo. 


Este artículo también se encuentra en Yuanfang Magazine