Fu Hao. Una princesa guerrera




Estatua de perfil de Fu Hao. Fuente

¿Por qué todo el mundo me dice lo que tengo que hacer? No! Este es mi sueño y yo decidiré cómo continua.

Alicia en el País de las Maravillas

La visión que tenemos sobre la mujer china ha representado sobre todo un estereotipo de exotismo oriental: una mujermisteriosa y sumisa. Esto se debe, en gran parte, a la percepción manuscrita que recogieron los occidentales cuando pisaron el gigante asiático; pero, sobre todo, a las obras de época imperial que sirvieron de ejemplo de recato y castidad –pensamiento extraído de la obra de Confucio-; asentando las bases del papel de la mujer en la sociedad como madres y buenas esposas. Sin embargo, no siempre fue así. Durante la dinastía Shang (1755-1122 n. e.), las mujeres gozaban de una posición muy elevada, dedicándose muchas de ellas a la adivinación, la dirección agrícola, los rituales e, incluso, a la guerra.

En 1976  los arqueólogos comenzaron a desenterrar los restos de una tumba en el cementerio real de la capital de la dinastía Shang en las afueras de Anyang (Henan) a unos 500 km al sur de Beijing. Allí se descubrió el único enterramiento intacto, perteneciente a una de las reinas consortes del emperador Wu Ding (1250-1192 a. n. e. aproximadamente), y, posiblemente, una de las primeras guerreras chinas de la que tenemos referencias escritas. Conocida con el nombre de Fu Hao, murió hacia el 1200 a. n. e., otorgándosele el nombre de Madre Xin. Su tumba de 5,6 m. de largo norte-sur y cuatro metros de ancho este-oeste, tiene una profundidad 7,5 metros. Esta contenía dieciséis cadáveres sacrificados –seguramente esclavos- y 1.928 de objetos funerarios que incluyen dagas de bronce, arcos y flechas, espejos, vasijas, así como los símbolos del poder real y militar de la época.

Tumba de Fu Hao. Fuente
 Los ajuares funerarios y los huesos oraculares, indican que Fu Hao no sólo fue una de las esposas de Wu Ding, sino sacerdotisa –dedicada a ciertos rituales y ceremonias sacrificales- y uno de sus más grandes generales, además de poseedora de grandes extensiones de tierra fuera de la capital. Ella mandó un ejército de aproximadamente 3.000 hombres contra diferentes enemigos en varias ocasiones, entre ellos los Tufang. Sin embargo, parece ser que no era la única mujer involucrada en las campañas, sino que contamos con más de 100 mujeres en los huesos oraculares tomando parte en actividades religiosas, políticas y militares. Si bien el papel de Fu Hao era inferior a la del Emperador, tuvo cierta autonomía dentro de la corte Shang, ya que se dedicó a una actividad generalmente de hombres.

A pesar de su destacada actividad militar, su papel como sacerdotisa no es tan notable para la época ya que en la antigua China la mujer tuvo un papel importante en la religión. Así en los textos adivinatorios de la dinastía Shang se solicitaba la ayuda de los espíritus de las mujeres ancestrales para los partos y para la guerra (1).

Si tuvo hijos es algo que hoy desconocemos debido a la ambigüedad de las fuentes. Mientras que algunas nos señalan que no tuvo –sin hacer referencia a las hijas-, otras sugieren que tal vez murieron antes de llegar a la edad adulta. Según algunos autores, su incapacidad para cumplir con su deber de emperatriz pudo haber sido parte de la razón por la que eligió otro camino para servir a su país.

Tras su muerte, el emperador Wu Ding mandó construir su tumba en Yin Xu (Henan, China). El gran número de objetos y su perfecta artesanía prueban el nivel avanzado de la industria artesanal de época Shang y verdaderamente le ha merecido el título de tesoro nacional de China.

Fu Hao se ha convertido en más que un líder simbólico. La existencia de otras mujeres que practicaban actividades militares es compatible con la posibilidad de que ella fuese una líder más allá de su posición en la jerarquía social, destacando sus logros en batalla por encima de todo. Tanto es así, que tras morir, el emperador Wu Ding le realizó varios sacrificios rituales para pedirle ayuda contra sus adversarios. Hoy en día, muchos quieren ver su reflejo en la historia de otra guerrera china: Hua Mulan.


(1) P. Ceinos, p. 46 (2011)


Bibliografía

CEINOS ARCONES, P., El matriarcado en China. Madres, reinas, diosas y chamanes, Madrid: Miraguano S. A. Ediciones, 2011.

HOGARTH, B., Ancient China. From the Neolithic Period to the the Han Dynasty. Asian Art Museum, 1999.

WIESHEU, W., “El poder de lo sagrado: el culto a los antepasados en la China antigua”, XII Congreso Internacional de ALADAA, México, 2012.
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