Nurhaci, el fundador de la última dinastía china


Nurhaci (siglo XVI), precursor de la fundación de los Qing (1644-1911). Fuente  



Nuestros dos países, el honorable país coreano, y nuestra nación jürchen, avanzarán hacia las buenas relaciones de costumbre, y nuestros dos pueblos por costumbre no reclutarán tropas contra el otro. Al mismo tiempo que iniciamos buenas relaciones con vuestras excelencias, estamos protegiendo más de 460 km. De frontera con la Corte Celestial, pero los oficiales fronterizos de Liadong solo quieren hacernos daño, atacarnos y hacer méritos.
Nurhaci (siglo XVI)








La constitución de los grandes imperios de la humanidad han estado, por norma general, impregnados de cierto matiz mitológico que engrandecen el origen de sus fundaciones. Precisamente las hazañas del precursor de la fundación del mayor imperio de la historia de China, los Qing (1644-1911), de etnia manchú, se ve difuminada con el mito y hoy contamos con un variopinto de interpretaciones. Qing Taizu, o más bien conocido por Nurhaci, fascina al lector Occidental y su historia recuerda a los grandes jefes americanos como Tatanka Iyotanka –más conocido por Toro Sentado-, que luchó, en vano, contra la expansión estadounidense. Como hizo ya Gengis Khan, Nurhaci consiguió vencer a la superior y sedentaria civilización que ocupaba el trono Bajo el Cielo, de etnia han, los Ming (1368-1644).

"Esencia de Nurhaci” en Indiana Jones y el Templo Maldito (1984)
Al principio de la película Indiana Jones y el templo maldito vemos reunidos, en una remota posada del Himalaya, los líderes de la hampa asiática para intercambiar una gran suma de dinero por una pequeño frasquito que contiene “la esencia de Nurhaci”. Pero, ¿quién fue? Según la leyenda, fue un joven huérfano de Fushun -en la frontera del Imperio Ming- que trabajaba como sirviente para un poderoso general conocido como Li Chengliang. Un día, cuando le ayudaba a bañarse, Nurhaci se percató de dos marcas de nacimiento en los pies de Li y le preguntó qué significaba, a lo que le respondió que era el estigma de un hombre destinado a gobernar. Nurhaci, por la emoción del momento, le manifestó que él mismo contaba con siete. Por aquel entonces, según la leyenda que recoge esta historia, los Ming poseían el temor de que surgiese un líder entre los jürchen –descendientes de las tribus tungús que habían fundado el imperio de los Jin (1115-1234) en el norte y este de China- y encomendó a Li la tarea de acabar con cualquier indicio. Por ello, decidió acabar con  Nurhaci y sus sospechosas marcas en los pies, pero la esposa de Li, apiadándose del muchacho, le informó del secreto y este huyó, llevándose consigo un caballo –que murió de agotamiento- y un perro, y consiguiendo llegar a un poblado jürchen, que lo adoptó. Sus habilidades de liderazgo lo hicieron líder de la tribu y llamó a su imperio con el nombre de “Qing” en honor del color negro del caballo en el que había escapado.

Obviamente, Nurhaci nunca fue un huérfano de Fushun, sino hijo de Taksi y nieto de Giocangga, perteneciente a la tribu jürchen, y los gobernadores legítimos de Manchuria. Iban a Fushun a comerciar con caballos y con productos de la zona. Por otra parte, se sabe que Li Chengliang fue gobernador de Liaodong a fines del siglo XVI y principios del siglo XVII, y enemigo de los jürchen, a los que buscaba destruir. En la lucha por el poder, cayeron Taksi y Giocangga bajo el yugo de Li. Nurhaci lo denunció públicamente y en su deseo de venganza se fueron uniendo los poblados jürchen que rodeaban su territorio, comenzando campañas de intimidación, congraciamiento, alianzas matrimoniales, recolección, dominio de la caza, agricultura, minería y comercio que crearían las bases de un Estado. Para 1595 había derrotado a todos los grupos tribales enemigos y se había convertido en el líder hegemónico de Manchuria. En ese mismo periodo, a pesar de su venganza contra Li, desarrolló una relación de cooperación con los Ming, convirtiéndose en aliados desde 1589 para derrocar a los japoneses del gobierno de Corea. A cambio, le colmaron con magníficos títulos, recompensas y obligaron a Li a retirarse de su cargo. Desde ese momento, la máquina de guerra de Nurhaci se hizo mucho más poderosa gracias a la adhesión de unidades mongolas y de contingentes chinos a su ejército. Para 1616 se proclamó Khan - título de origen mongol que se otorgaba al máximo gobernante y que fue usado por las tribus medievales mongolas del norte de China- de los jürchen y fundó la dinastía de los Jin Posteriores. A partir de 1618, y tras la conquista de Fushun, dirigió sus ataques contra la China del norte, expandiéndose hacia el sur. A su muerte, en 1626, le sucedió Abahi, quien desplegó una gran actividad militar y política, y prosiguió la obra de su predecesor.

Con la designación de “tártaros” –nombre de un pueblo medieval turcoparlante de Eurasia Central-, se conoció en Europa a los hunos que asolaron el Imperio Romano, que, posteriormente, recibieron los mongoles del siglo XII, para aplicárselo a Tamerlán –líder militar de origen turcomongol- y a sus seguidores en el siglo XIII, y, finalmente, en el siglo XVII, denominar a los poderosos manchúes. No hubo manchúes antes de 1635, año en el que el naciente imperio Qing, y bajo el poder de Abahi, anunció que sus seguidores serían rebautizados con un nuevo nombre nacional: manchú. Un año después, Abahi cambió el título dinástico de Jin por el de Daqing –Grandes Qing.

El Imperio Qing fue uno de los más extensos, poderosos e influyentes de principios de la era moderna. Junto con el Imperio Romanov –con base en Rusia-, el Imperio Otomano –con base en Turquía- y el Imperio Mogo –con base en la India-, el Qing fue uno de los imperios basados en el territorio que gobernaron Eurasia cuando Europa Occidental era un afloramiento pequeño. Fue una importante presencia militar que amenazó la expansión del imperio de los Romanov, y un actor cultural mundial. Fue durante este periodo cuando el entusiasmo europeo por los estilos chinos alcanzó su cenit. Asimismo, los jesuitas europeos fueron un instrumento eficaz para el establecimiento del poder Qing en China, y, como habían hecho en época Ming, siguieron siendo consejeros influyentes hasta el siglo XVIII, convirtiéndose en eruditos de la lengua manchú y ofreciendo traducciones europeas de algunas de sus obras.

Territorio del Imperio Qing. Fuente  
El nuevo poder manchú se apoyó para su conquista en los chinos de las provincias actuales del noreste y de la anarquía general, prolongándose hasta la recuperación completa de las regiones del suroeste en 1681 y la conquista de Taiwan dos años más tarde. Seguido de una rápida consolidación del poder manchú, favorecida por la suavización del régimen, la sinización de las élites manchúes y los esfuerzos de los emperadores por ganarse la simpatía de los letrados chinos. Una expansión sin precedentes de la producción artesanal, agrícola, del comercio y, con ello, un rápido crecimiento de la población. Asimismo, la política de intervención en Asia Central, Tíbet y Mongolia obtuvo resultados increíbles, cubriendo 12 millones de km2 y con una influencia que se extiende ampliamente más allá de sus fronteras. China es en esta época el estado más rico y grande del mundo.

Visto como un imperio de talla mundial que duró cerca de trescientos años, que se expresó en media docena de lenguas, y que afectó radicalmente las fortunas de la Europa y América que se industrializaban, el Qing presenta un perfil muy diferente a los eruditos actuales de lo que lo hizo aparentemente osificada, desnaturilizada y parásita “dinastía” con la que los especialistas de fines del siglo XIX familiarizaron a muchos lectores.


BIBLIOGRAFÍA

BUSQUETS ALEMANY, La entrada de los manchúes en China y su eco en España, Universitat Oberta de Catalunya, 2010.

CROSSLEY, P., Manchúes: fundadores del imperio Qing, Barcelona: Editorial Ariel S.A., 2002.

GERNET, J., El mundo chino, Barcelona: Editorial Crítica, S.L., 2005.

SANTANDER OLIVÁN, M., Occidente y la caída de la dinastía Qing: del Imperio a la República de China, Universidad de la Rioja, 2010.

----------------------------------------------------------------------------------------------------


天下 Todo Bajo el Cielo se encuentra bajo una licencia Creative Commons. La información de este blog está a libre disposición siempre que se deje constancia de la autoría del mismo. 


Este artículo también se encuentra en Témpora Magazine