Taiwan y su entrada en la Historia


Representación en lienzo de Taiwan o Isla Formosa. Fuente
“Ay al medio camino o viaje de este golfo una isla que llaman Hermosa por la linda apariencia que tiene de esta parte de montañas altas y verdes, por entre la cual costa y la costa China ha ya quarenta años poco más o menos que los portugueses pasan a Japón sin haberla reconocido ni llegado a ella”.


Redacción breve de la jornada quel P. Alsonso Sánchez de la Compañía de Jesús hizo por horden y parezer del SR. D. Gonzalo Ronquillo de Peñalosa, governador de Philipinas, y del Sr. Obispo y oficiales de S. M. desde la Isla de Luzón y ciudad de Manila a los Reynos de la China, Alonso Sánchez (1582).

Los siglos XV y XVI fue la época de los grandes descubrimientos geográficos, ampliando el mundo conocido. En este contexto que inicia el mundo globalizador como proceso histórico, Taiwan, situada al sureste del continente chino, era conocida por los chinos como Yizhou –continente de los bárbaros-, Dongfan –bárbaros del este- o Xiao Liuqiu –pequeño Liuqiu-(1). Los portugueses la descubrieron para Europa al encontrársela casualmente. Impresionados por su paisaje la denominaron Ilha Formosa, mostrándose por primera vez a occidente en un mapamundi de 1554 realizado por el portugués Lopo Homen.

La falta de estímulos comerciales en la isla, su dificultosa navegación por sus costas y el aislamiento político de época Ming (1368-1644) como defensa frente a los pueblos bárbaros, llevó a un desinterés de Taiwan por parte de China. Bien conocida como escala habitual de los barcos de pescadores de la zona y como refugio para los piratas -las fuentes holandesas hablan de una población formada por unos 50.000 nativos  pertenecientes a culturas austronesias que habitaban las llanuras y denominaban a la isla Pakan, y de unos 1000-1500 colonos chinos- para el gobierno de los Ming, era una isla salvaje habitada por bárbaros que nunca había pertenecido a las dinastías continentales. De esta manera, los holandeses, dedicados fundamentalmente al pillaje y la piratería en Asia, entraron en Taiwan en 1624 –para hacer de la isla un emporio comercial que rivalizase con el poderío portugués y español en la zona- convirtiéndose en gobernadores de este territorio –suponiendo un freno del expansionismo japonés sobre los dominios chinos- y obteniendo una posición estratégica privilegiada en las rutas comerciales marítimas de Asia Oriental; sin embargo, no pudieron tejer una red comercial con el continente debido a la negativa y constante lucha de los Ming para que esto no se llevase a cabo.

Mapa de Jean Baptista Bourguignon d´Anville. YU-TING LU, “Republic of China. Taiwan”, Biblioteca de China Contemporánea, Barcelona: Edicions Bellaterra, S. L., 2010.
Los movimientos de los holandeses en Taiwan alertaron a las autoridades coloniales españolas en Manila, y desde 1586 se presentaron sucesivos memoriales a las autoridades Virreinales y al propio Rey para la conquista de Taiwan. Para 1626, en un contexto de fuerte rivalidad entre el Gobernador de Filipinas y los holandeses asentados en la isla, se ordenó la partida desde Manila de una escuadra para conquistar un enclave estable en la zona. Primero, llegaron al extremo nororiental de la isla y se le nombró Cabo de Santiago y, posteriormente, entraron en Jilong y lo denominaron Santísima Trinidad, donde construyeron el Fuerte San Salvador. Más tarde construyeron otro fuerte en Huwei hacia 1628 y lo llamaron Santo Domingo. La presencia española duró 16 años en la isla y, a diferencia de la holandesa, que no paró de crecer y atraer comercio e inmigrantes desde el continente, la española no pasó de ser un asentamiento estratégico y con gran dependencia del abastecimiento enviado desde Manila (2). Así, para 1642, los holandeses conquistaron sin gran esfuerzo los asentamientos españoles del norte de Taiwan, convirtiéndose la isla en una de las joyas más preciadas para ellos hacia 1650 con un producto neto de cuatrocientos mil florines al año –unas cuatro toneladas de oro- procedente de la explotación geográfica, sus recursos naturales y la fuerza de trabajo de sus aborígenes. Además, crearon escuelas a cargo de los misioneros que difundieron el alfabeto latino entre los aborígenes y que convirtieron al cristianismo a unos 6500 conversos. Sin embargo, existía cierto sector que no aceptaba la autoridad colonial en la isla –principalmente de origen chino-, y llevaron a cabo sucesivos levantamientos entre 1640 y 1652, reprimida violentamente. Esto terminó rompiendo las relaciones entre la administración colonial y la comunidad china asentada en la isla.

Esta tensión se producía en un momento marcado por la guerra entre los Ming y los Qing –de etnia manchú- en China, con la victoria de estos últimos. La resistencia Ming se dirigió hacia la zona costera del sudeste del continente, trasladándose el frente bélico hacia la zona, lo que provocó la huida masiva de migrantes chinos hacia Taiwan. Hacia 1660, los ejércitos manchúes ordenaron que la población de la costa se moviese hacia el interior para evitar una alianza con los Ming. Esto obligó al comandante en jefe de los ejércitos Ming, Zheng Chenggong –más conocido como Koxinga- a replantearse su estrategia militar, decidiendo situar su cuartel general contra los Qing en Taiwan. En 1661 llevó a cabo un ataque contra el asentamiento holandés en la isla, que finalizó con la derrota y huida de estos.

Acompañando a la familia de Koxinga y huyendo de los Qing, llegaron a Taiwan un gran contingente de soldados Ming y sus familias, intelectuales confucianos y habitantes de la costa del continente que se habían negado a huir hacia el interior del continente. Esto supuso la formación de una sociedad culturalmente china. Desde el punto de vista administrativo y social, se construyó un sistema centralizado de gobierno y se introdujeron las instituciones educativas y culturales de China, apareciendo el primer templo dedicado a Confucio en este periodo. Desde el punto de vista económico, se intentó acabar con el bloqueo económico impuesto por los Qing, desarrollándose la agricultura y el comercio en la isla, introduciéndose los instrumentos de agricultura más avanzados y roturándose nuevas tierras. Así, Taiwan quedó como un pequeño reino de chino. Sin embargo, a pesar de esta prosperidad, el descendiente de Koxinga seguía con el objetivo de expulsar a los manchúes del gobierno de China y para ello no dudó en luchar durante años contra los Qing, repercutiendo seriamente en la economía y la sociedad taiwanesa que tuvo que soportar un incremento continuo de la presión fiscal. El intento de deponer a la nueva dinastía quedó finalmente frustrado tras seis años de campaña y con la muerte del heredero de Koxinga, Zheng Jing. En 1683, las tropas manchúes, bajo el general Shi Lang, entraron y se hicieron con Taiwan sin apenas resistencia.

Estatua de Koxinga a caballo. Fuente
Tras someter a los Ming que quedaban en Taiwan, los Qing (1644-1911) se plantearon qué hacer con la isla. La mayoría eran partidarios de devolver la población china al continente y abandonarla, a excepción de Shi Lang que veía motivos geoestratégicos en el enclave. Finalmente, el Emperador aceptó unir la isla a su Imperio en 1684, y nombrarla oficialmente Taiwan. Los objetivos eran evitar que la isla cayese en manos extranjeras, que se convirtiese en un territorio antimanchú y en una carga económica, con lo que limitaban el gobierno de la isla a una simple administración nominal.

La llegada de un gran número de emigrantes chinos a la isla durante este periodo aumentó los contactos entre los chinos y la población aborigen conocida como pingpuzu. El establecimiento de escuelas confucianas, la casi totalidad de emigrantes masculinos, la otorgación de apellidos chinos y el intento por cambiar las costumbres y la tradición, aceleraron el proceso de sinización y mestizaje de la isla entre estas dos etnias. Sin embargo, el aumento de población llevó a un conflicto social debido al desequilibrio entre aborígenes y colonos chinos –y la consiguiente expulsión de los primeros de las tierras más fértiles para ser ocupadas por los segundos-. El ambiente era tan tenso que la isla logró el honor de ser el territorio con más inseguridad pública de todo el vasto Imperio manchú y las sublevaciones se daban continuamente. En ocasiones, la violencia era de tal magnitud que exigía la intervención del continente.

Con el intento japonés de invadir Taiwan en 1874, los Qing se percataron de la importancia geoestratégica y comercial de la isla. Tras derrotar a los japoneses, se fortificó la isla y se aumentó su poder defensivo, se reformó la administración y se estableció un nuevo centro político en Taipei –actual capital de Taiwan. En 1884 Francia también trató de invadir la isla por lo que se estableció un gobierno propio para 1885, dejando de pertenecer al Gobernador de Fujian –provincia a la que había estado adscrita desde la ocupación manchú de 1683. Sin embargo, la derrota del gigante asiático en la guerra sino-japonesa, y en el consiguiente Tratado deShimonoseki de 1895, China, entre otras condiciones, entrega a perpetuidad Taiwan a Japón.  

(1) Yu-Ting Lu, p.27. 2010
(2) Hoy en día existe un gran vacío en la historia de la presencia española en Taiwan y sigue siendo tema de estudio.

Bibliografía

BROWN, M., SCHIROKAUER, C., “Breve historia de la civilización china”, Biblioteca de China Contemporánea, Barcelona: Edicions Bellaterra, S. L., 2013

BUCKLEY EBREY, P., Historia de China, Barcelona: La esfera de los libros, 2009.

YU-TING LU, “Republic of China. Taiwan”, Biblioteca de China Contemporánea, Barcelona: Edicions Bellaterra, S. L., 2010

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