Xuanzang y Yijing en busca de los textos budistas

Representación de Xuanzang y su camino hacia la India. Fuente 






“En la ciudad fortificada de Bhoga, hay más de mil sacerdotes budistas, cuyas mentes están empeñadas en el aprendizaje y las buenas prácticas. Investigan y estudian todos los temas que existen, tal como en la India: las normas y las ceremonias no son diferentes. Si un sacerdote chino quiere ir al Occidente (de China) para escuchar y leer las escrituras originales, lo mejor sería quedarse aquí uno o dos años y la práctica de las reglas adecuadas”.

Yi Ching







El budismo original surgió en la India como vía de salvación individual. Su máximo representante fue Siddharta Gautama (hacia 560-480 a. n. e.), príncipe heredero de un pequeño reino al pie del Himalaya, que abandonó tras haber tenido la revelación de que “todo es ilusión” –mâyâ-. A los treinta y cinco años de edad alcanzó la iluminación, por lo que es conocido como Buda –“el iluminado”-.

Según la leyenda, la aventura budista en China comenzó con los Han (206 a.n.e. – 220 a. n. e.) una noche en la que el emperador Ming (58-75) soñó con Buda. Al día siguiente mandó emisarios al oeste para obtener información. Al regresar estos, trajeron consigo un sûtra en 42 secciones - discursos dados por Buda o por sus discípulos-. Sea como fuese, lo cierto es que para el siglo I existen huellas indiscutibles de la presencia budista en China, como un centro de traducción bajo la tutela de monjes extranjeros procedentes de la India. Éstos se centraron en la inmortalidad del alma, así como en el ciclo de los renacimientos y el karma. Tras seis siglos de implantación, el budismo, ya sólidamente arraigado en la sociedad y la mentalidad china, llegó a la plena madurez con los Tang (618-907). Una gran cantidad de literatura traducida y la peregrinación de chinos hacia los lugares originales del budismo indio, fue la tónica del momento. Será con el con reinado de la emperatriz Wu Zetian (625 – 705), cuando el budismo se convirtió en religión oficial del estado en el 691.

En este ambiente de efervescencia intelectual y religiosa que dominó en época Tang, destacan dos peregrinos que viajaron a la India en el siglo VII: Xuanzang (602-664) y Yijing (635-713).

Estatua de Xuanzang en el Museo Nacional de China. Fuente
Xuanzang nació en Henan en el seno de una familia de funcionarios. A la temprana edad de ocho años conocía a la perfección los clásicos confucianos y a los trece abrazó el estado monacal. Viajó junto a su hermano de Luoyang a Chang´an, movidos por un deseo de profundizar en el conocimiento de los textos sagradaos, muchos de los cuales ya habían sido traducidos al chino. Para resolver las contradicciones que presentaban entre ellas las diferentes escuelas filosóficas del budismo que imperaban en China, decidió lanzarse por los desiertos de Asia Central en el 629, e intentar conseguir el manuscrito Tierras de los maestros del yoga –tratado de metafísica- para ampliar sus conocimientos, aunque ya por estas fechas era uno de los mejores conocedores de la filosofía budista. Sin embargo, el emperador Taizong le denegó, por motivos de seguridad, el permiso para abandonar el territorio.

Según la lenyenda, Xuanzang soñó que que cruzaba el océano montado en una flor de loto y que una brisa sagrada le llevaba hasta la misma cumbre del Monte Sumeru, donde Indra - simboliza un universo donde todos los miembros del universo tienen relaciones mutuas repetidas infinitamente- tenía establecido su paraíso. Eso le mueve a abandonar en secreto su patria disfrazado de mercader en una caravana que recorría la ruta de occidente, pasando por lugares tan representativos como Turfan, Darashar, Tashkent, Samarkanda, Bactria, Kapisa y Cachemira. Tras cuatro años de peregrinaje llega al reino de Magadha –región de Patna y Gaya en el Bihâr-, donde se dedica al estudio de los textos sagrados en compañía del anciano maestro Silabhadra –monje budista, abad del monasterio Nalanda en la India y tutor de Xuanzang-. Tras cinco años de estudio, visita toda la India de orte a sur y de este a oeste, instruyéndose al lado de los maestros más famosos. Después de dieciséis años en los que convirtió con su palabra a todo tipo de bandidos, decide regresar a China con un total de seiscientos cincuenta y siete textos budistas, no sin antes solicitar el perdón del emperador Taizong.

Ruta que realizó Xuanzang en busca de los textos budistas. Fuente
El encuentro entre ambos personajes tuvo lugar en Luoyang en los primeros meses del año 645. Admirado por sus profundos conocimientos de geografía, política y economía, el emperador le ofreció un ventajoso puesto de funcionario, que él rechazó para retirarse a traducir los textos que se había procurado él mismo. Dirigirió hasta su muerte los equipos de traducción más prolíficos de toda la historia del budismo chino. Se le deben la cuarta parte de todas las traducciones de textos indios al chino -1338 sobre un total de 5084 capítulos traducidos en seis siglos por 185 equipos de traductores-.

Un año después del regreso del maestro, uno de sus discípulos compuso, a partir de las notas de viajes de Xuanzang, una obra general sobre los países que había visitado y que tituló Datang xiyu ji. Esta proporciona información sobre el clima, la producción, la moral y las costumbres, las regiones políticas y la historia, así como la situación del budismo en esas diversas regiones de Asia por las que pasó el maestro.

Representación del monje Yijing. Fuente
El otro gran célebre chino del siglo VII, Yijing, se embarcó en el 671 en un barco de mercaderes iranios con la intención de llegar a la India. Tras una temporada en el monasterio budista de la actual Palembang, desembarcó cerca de la actual Calcuta en el 673. Desde allí llegó a Magadha y pasó unos diez años en Nalanda, en el mismo lugar al que Xuanzang había ido a instruirse treinta años antes. Regresó a China en el 695, donde lo recibió la emperatriz Wu Zetian en persona. Fue en Palembang donde compuso sus dos célebres obras históricas cuyos manuscritos envió a Catón en el 692. Una trata sobre el estado del budismo en la India y Asia del sureste, y la otra es una serie de informaciones sobre los peregrinos chinos que fueron a los países budistas en el siglo VII. Con él se trajo unos 400 textos budistas traducidos, contribuyendo sus escritos a conocer el antiguo reino de Srivijaya, así como información acerca de los otros reinos en la ruta entre China.

Con el cierre de las rutas de Asia Central, ocupadas por tibetanos y árabes, así como la dispersión de las comunidades budistas en China a raíz de la gran proscripción del siglo IX se acusó al budismo, religión de extranjeros, de haber sido la causa del debilitamiento moral y económico de las breves dinastías anteriores del sur-, ocasionó la decadencia de los peregrinajes a la India. El último que se realizó de forma oficial fue en el 966 por 150 monjes, de los cuales, solo unos pocos consiguieron llegar a la India y volver a China.


BIBLIOGRAFÍA

ANÓNIMO, Viaje al Oeste. Las aventuras del Rey Mono, Madrid: Ediciones Siruela, 2004

GERNET, J., El mundo chino, Barcelona: Editorial Crítica SL, 2005. 

----------------------------------------------------------------------------------------------------




天下 Todo Bajo el Cielo se encuentra bajo una licencia Creative Commons. La información de este blog está a libre disposición siempre que se deje constancia de la autoría del mismo.