Lijien ¿una ciudad romana en China?


El mundo no es un pañuelo, sino que el ser humano está en continuo desplazamiento.

Anónimo

De cara ancha y plana, nariz chata o alargada, pelo liso y negro, tez cobriza y ojos oscuros y rasgados, son los rasgos generales que presentan los chinos, perteneciente a la raza mongoloide. Sin embargo, en una pequeña región conocida con el nombre de Lijien, en la provincia de Gansu (al oeste del país), el 46% de sus habitantes presentan rasgos europeos: ojos claros, pelo rizado, oscuro y claro, y nariz aguileña. Pero, ¿cuál es su historia? Según el investigador Dubs, un grupo de cautivos romanos estableció una ciudad en los confines del imperio del gigante asiático, y estos chinos de ojos claros y nariz aguileña de Lijien, serían sus descendientes.

Extensión del Imperio Romano hacia el 44 a.n.e. Fuente
Hacia el 55 a.n.e., el general romano Craso había tomado el camino hacia lo que hoy en día es Siria, con la intención de emprender una campaña contra el imperio parto, bajo el mando de Surena. Por aquel entonces, ambos imperios eran rivales y se disputaban la hegemonía al este del Mediterráneo. El enfrentamiento se dio en Carras (actual Turquía), en la batalla de Carrhae en el 53 a.ne., donde miles de soldados romanos perdieron la vida, incluido Craso. Según las crónicas, solo sobrevivieron 10.000 soldados romanos que fueron hechos prisioneros y llevados a la provincia margiana, con el objetivo de proteger las fronteras de su territorio. Así, en los confines orientales conocidos para los mediterráneos, desaparece la pista de lo que debía ser una legión, la legión perdida. Años más tarde, cuando Roma venció a Partia y se exigió la devolución de los soldados prisioneros, nada se supo de esos hombres a pesar de todos los esfuerzos que se dedicaron a su recuperación.

Imperio Parto. Fuente
Del otro lado del continente euroasiático, los xiongnu –posiblemente ascendientes de los hunos- dominaban Mongolia y devastaban las fronteras chinas. Con el objetivo de acabar con el peligro que suponía la presencia de estos en las inmediaciones del Mar de Aral para las relaciones comerciales realizadas en la ruta de la seda, el imperio Han (206 a.n.e. – 220 n.e.) decidió derrotarlos en esa zona, hecho que sucedió en el 36 a.n.e. Teóricamente solo la zona del Pamir separaba al ejército chino de los romanos obligados a defender las fronteras del imperio parto. Sin embargo, hay indicios que hacen pensar que en realidad estuvieron más cerca. Próximo a la capital de Tadjikistán, en la ciudad de Zhizhi, el historiador chino Ban Gu narra cómo el ejército de los Han se enfrentó a unos soldados disciplinados, protegidos por una fortaleza de madera de forma cuadricular. Además, su infantería estaba compuesta por una formación parecida a las escamas de pescado que protegía cuerpo y extremidades. Esta formación recuerda a las formaciones grecolatinas. Algunos investigadores defienden que podría tratarse de esta legión romana capturada por los partos y utilizada por los xiongnu militarmente, ya que Margiana no se encontraba lejos. O bien les enseñaron a las tropas locales su táctica, o bien participaron ellos mismos en el combate. Además, se ha hallado en la actualidad una empalizada de madera ubicada en el exterior de los muros de la ciudad, práctica que solo se conoce entre los romanos.

Formación en escama de pez
 conocida como testudo. Fuente
Tras la confrontación, los chinos regresaron y se llevaron consigo a casi ciento cincuenta prisioneros. Estos vivieron una auténtica odisea terrestre desde Carras hacia algún lugar de China, no muy lejos de Lop Nor (entre el desierto de Taklamakán y el Gobi). Estos fueron utilizados en el oeste del territorio chino y emplearon esa táctica militar en forma de escama de pez tan ajena a lo chino, testimonio que vemos recogido en los Anales de los Han. El poder chino los instaló en una pequeña ciudad en el noroeste de Gansu -provincia conquistada por los chinos a los partos en el 121 a.n.e-. El objetivo consistía en hacer de esta ciudad un puesto de vigilancia de la frontera norte del imperio, confiado a soldados extranjeros que dieron muestras de su capacidad y de su valor en el combate. A esta ciudad la llamaron Lijien. Este nombre será sustituido por Jiehu, por un confuciano que trataba de dar a cada lugar un nombre apropiado a su función. Tan denominación significaría “capturados en una ciudad tomada al asalto”. Además, Lijien también es mencionada como Da Qin (designación del Imperio Romano por los chinos). No obstante, el topónimo Lijien parece, en primer lugar, una transcripción de Alejandría, en la medida de que para los chinos, Alejandría pertenecía al Imperio Romano y se asimilaba a Roma.

La actual Lijien en la provincia de Gansu
 (China). Fuente
Los soldados llegados de tan lejos se instalaron en Lijien en el 35 a.n.e., algunos meses después de la victoria china sobre los xiongnu en Sogdiana. La nueva ciudad sería el fin de sus largas peregrinaciones. Su descendencia la pondrían por última vez en tierra china. Así, en los pueblos del distrito de Yongchang, un grupo de personas no se parece en nada a sus hermanos chinos. Su nariz recta, sus cejas espesas, sus cabellos castaño, rubio o cobrizo, su piel clara y su estatura alta, hace que sean llamados por sus conciudadanos con el nombre de “largas narices”. Sin embargo, poseen documentos de identidad china que especifica su pertenencia a la etnia han, la mayoritaria. De Lijien no queda nada, pero algunos historiadores de la zona siguen defendiendo sus orígenes romanos. En 1999 se tomaron muestras de sangre a cerca de 200 personas y los análisis indicaron, en más de la mitad, lazos genéticos con los europeos.



BIBLIOGRAFÍA

GERNET, J., El mundo chino, Barcelona: Editorial Crítica, 2005

JEAN-NOEL, R, De Roma a China, Barcelona: Stella Marris, 2015

RODRÍGUEZ VALCÁRCEL, J. A., Li-hsien: ¿Una ciudad romana en China? Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, Historia Antigua, t. 10, 1997, págs. 129-135

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