Sima Qian, el gran historiador de la Antigua China

Sima Qian. Fuente





"¿Y a qué inmortalidad podemos aspirar?
No más que a tener el propio nombre inscrito en un libro".
Sima Qian

En un periodo en el que los emperadores chinos adoptaron las enseñanzas de Confucio y Lao Tse, se intensificaron las rutas comerciales, se expandieron las fronteras del Imperio y se intensificó el poderío militar chino, vivió el historiador más famoso de toda la historia de China: Sima Qian.

Nacido en Longmen (Shaanxi) a mediados del siglo II a.ne. durante la dinastía Han (206 a.n.e. – 220 n.e.), fue hijo del historiador Sima Tan, escribano de la Corte, gracias al cual heredó su cargo. En aquella época, el historiador era principalmente un archivero y un astrólogo, cargo muy importante ya que los designios del cielo y la tierra estaban en estrecha relación con el gobierno. Sima Tan educó a Sima Qian en los grandes saberes de la época, basados en el confucianismo, desde muy pequeño y para ello pidió a Dong Zhongshu, uno de los principales artífices de los Anales de Primavera y Otoño, que fuese su maestro.

Extensión del Imperio Han. Fuente
A los veinte años viajó por todo el Imperio Han, visitando todos los lugares históricos de utilidad con el objetivo de comprobar qué había de cierto en lo que los registros históricos contaban sobre las tumbas y los monumentos de los emperadores anteriores. Así, entre otras cosas, visitó la tumba del primer emperador de China: Qin Shi Huangdi -tumba que luego describiría en su obra-. Tras sus viajes fue designado ayudante del palacio imperial, cuyas funciones eran inspeccionar los distintos territorios del Imperio con el emperador Wudi. Pero a la edad de treinta y cinco años su padre enfermó y Sima Qian heredó su cargo, continuando la gran obra que había comenzado su padre: Shi Ji“Registros Históricos”-, donde se narra la historia de China desde la época del legendario EmperadorAmarillo hasta la época del emperador Wudi, marcando la visión que los chinos tiene de su propia historia. Antes de Sima, los historiadores centraban sus relatos en las dinastías, escribiendo una especie de crónicas con cierto carácter oficial y con un tono moralizante, por lo que importaba no era tanto la verdad histórica como sí la verdad ética. Con él, la historiografía se vio enriquecida con nuevas categorías de análisis.

El Shiji consta de 130 capítulos dividido en temas: Registros principales –una historia de China en forma de anales que van desde los cinco emperadores primitivos hasta el siglo II-; tablas y listas de soberanos; libros –especializados en música, riego, cultivo, ceremonias, religión, economía, calendarios y astrología-astronomía; linajes; y, biografías –con gran cantidad de detalles-. Además, incluyó información sobre pueblos vecinos de China. Plasmó una gran diversidad de temas con bastante rigor histórico, utilizando el diálogo en sus escritos, lo cual consiguió que las descripciones fueran más realistas. Sus fuentes de información fueron múltiples, entre las que destacan, la biblioteca imperial, fuentes de tradición oral recogidas en sus viajes y los manuscritos de otros historiadores anteriores. Además, del Shi ji, recogió una literatura oral: La Crónica de Zuo Qiuming.

Primera hoja del Shiji. Fuente
Hacia el 99 a.n.e., Li Ling –oficial del ejército en la campaña contra los xiongnu-, fue derrotado por éstos y el emperador Wudi y todos los funcionarios atribuyeron la derrota al oficial, menos Sima Qian que le argumentó al emperador que el culpable fue el hermano de la emperatriz, el cual había prohibido que se mandase refuerzos a Li Ling. Ante esto, el emperador castigó a Sima Qian, pero no cortándolo por la mitad como era costumbre, sino, y gracias a los servicios prestados, le dio a elegir entra pagar una multa o la castración. Sin embargo, Sima Qian no tenía dinero como para pagar esa multa y tuvo que elegir la segunda opción. Tras esto, fue encarcelado tres años. Cuando consiguió salir, decidió vivir como eunuco de palacio –lo normal era que se suicidase- para completar su obra. A los 56 años dejó de escribir.

Con Sima Qian se puso por primera vez bajo el mismo análisis histórico a todos los hombres de todas las condiciones. Además, hizo una gran crítica contra el emperador Wudi, un hombre supersticioso y belicioso que había arruinado a muchos de sus súbditos. Sin embargo, la historiografía posterior ha demostrado que Wudi dotó a china de las bases principales del sistema de gobierno chino que perduró siglos.

En cuanto a su obra, gracias a ella se conocen los acontecimientos más remotos de la historia de la antigua China. Además, aportó un enfoque innovador y un lenguaje claro y conciso, con toques de humor e informal –anteriormente el lenguaje utilizado para obras de referencias era muy culto, mientras que la lengua vulgar se utilizaba para cuentos y estaba considerada de inferior categoría-. Su obra ejerció una amplia influencia sobre los historiadores posteriores: en sus rasgos fundamentales constituyó durante dos mil años el esquema de las historias de las diferentes épocas y dinastías. Proporcionó el primer modelo de una larga serie de historias oficiales, cuya tradición proseguirá hasta el imperio manchú. Sima tenía intención de averiguar los patrones y los principios que rigen el desarrollo de la historia humana, pero llegó a la conclusión de que es la voluntad de las personas la que rige el curso de los acontecimientos.




BIBLIOGRAFÍA

CHENG, ANNE. “Historia del Pensamiento chino”, Biblioteca de China, Contemporánea. Barcelona: Edicions Bellaterra. 2006.

GERNET, J., El mundo chino, Barcelona: Editorial Crítica, 2005.

VARIOS AUTORES, Sima Qian and our view or early China, Indiana University, 2010. 

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