El secreto de la porcelana china. Un lujo codiciado por los europeos.

Porcelana china. Fuente
La tierra es muy fecunda y tienen toda clase de frutas. En esta provincia hay una ciudad llamada Tiungiu, en donde hacen los platos de porcelana grandes y pequeños y los más bellos que verse puedan. En ninguna parte se hacen iguales a éstos sino en esta ciudad, y de ahí se desparraman por el mundo entero, y no son muy caros, pues por un ducado veneciano tendréis tres fuentes tan bellas que no hallaríais nada mejor

Marco Polo, El Libro de las Maravillas

La porcelana se obtiene después de un complicado proceso de cocción cuyas temperaturas oscilan entre los 700 y 1450 grados. Las dos variedades que existen son la tierna –que no contiene caolín-, y la dura -50% de caolín, 25% de feldespato y 25% de cuarzo, para dar brillo y formidad-. La decoración esmaltada se lleva a cabo antes de la tercera cochura, quedando así totalmente consolidada. Esta última, la porcelana dura, aunque comenzó a fabricarse durante la dinastía Shang (1765–1122 a.n.e.), es durante la Tang (618–907) cuando los alfareros chinos aprendieron a controlar el contenido de hierro que reduce la interferencia del color, dando por resultado una gran blancura. Es ésta la que conocemos hoy en día y de la que China guardó su secreto durante siglos, convirtiéndose en uno de los tesoros más preciados por los europeos de la Edad Moderna.

Transparencia de la porcelana china. Fuente 
Marco Polo en su travesía por China ya dejó constancia sobre el proceso de fabricación de la porcelana, y será en el siglo XV, fascinados por la blancura, finura y delicadeza de las piezas de cerámica, cuando comenzó a introducirse en el mercado europeo de forma puntual, comenzando en Italia y luego expandiéndose al resto de Europa. En el siglo siguiente, cuando comienza la gran expansión de los portugueses y españoles por Asia y América, fueron los lusos los principales importadores de piezas de porcelana; y para el siglo XVII, el comercio quedó a cargo de la Compañía Holandesa de las Indias, siendo Amsterdam el principal centro comercial europeo de la porcelana. China, temerosa de que se descubriese la fórmula secreta, comenzó a proteger su porcelana prohibiendo navegar en sus aguas a los occidentales y dejando solo un único puerto como exportador e importador de los productos que pedían y traían los occidentales. Para los chinos, la porcelana china era un arte de categoría superior, parecida a lo que el hombre occidental ha otorgado a la pintura y a la escultura.

El elevado precio hizo que solo estuviese reservado para reyes y magnates europeos; un material que reflejaba el poder adquisitivo, llevó a que los soberanos y nobles europeos tuviesen su “gabinete de porcelana” como símbolo de su prestigio. Multitud de intentos se sucedieron durante estos siglos para encontrar la fórmula secreta, al tiempo que este material se valoraba cada vez más, tanto por su calidad como por la creencia que existía en torno a él, según la cual un recipiente de porcelana se rompía al verter en él una bebida o alimento envenenado. Sin embargo, ni la manufacturera italiana de los Médicis o la porcelana francesa de los Rouen pudieron competir con la china, ya que terminaron creando lo que se conoce como porcelana tierna, que no lleva caolín, pero sí cuarzo y feldespato, siendo mucho menos resistente que la china.  

Gabinete de Porcelana del Real Palacio de Aranjuez (siglo XVIII). Fuente 
Aprovechando el panorama, el emperador Kangxi estableció una manufactura de porcelana en Jing Dezhen, donde se mantuvo una alta producción de porcelana destinada a la exportación a Europa. A fines del siglo XVII llegaban varios millones de piezas al año y Jing Dezhen se convirtió en una auténtica capital de la porcelana, perdurando hasta hoy en día. Pero, en 1709, Europa descubre la fórmula secreta. El alquimista J. F. Böttger en la ciudad alemana de Meissen (Sajonia), tras años de experimentación, se percató de que la dureza de la cerámica china residía en la elevación de la temperatura de cocción. En 1710 se fundó la Real Fábrica de Porcelana de Sajonia y se comenzó a fabricar imitando la estética china; sin embargo, poco a poco se introdujo motivos europeos. A mediados del siglo XVIII, Meissen perdió la exclusividad y la fórmula se extendió por toda Europa, destacando la producción francesa de Sèvres.

Figura de la Real Fábrica de Porcelana de Sajonia al estilo europeo. Fuente 
Inventos de la antigua China como el papel, la imprenta, la porcelana, la pólvora, la brújula o la fabricación de la seda se anticiparon en muchos siglos a creaciones occidentales similares. Sin embargo, su tradicional aislamiento hizo que pasaran desapercibidos hasta que los europeos los hicieron suyos.


BIBLIOGRAFÍA

SIGÜENZA MARTÍN, R., “La mitología en la porcelana de Meissen“, Madrid: Publicaciones Museo Cerralbo, 2008.

MARTÍNEZ, O., “Porcelana china”Revista Historia y VidaNº 528, 2012.


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