MAO ZEDONG versus GORRIONES

Montaje de Mao Zedong con un gorrión en su mano derecha. Fuente






"Los gorriones son una de las peores plagas de China"


Mao Zedong









Si la historia europea del siglo XX estuvo dominada por una serie de dictadores que impusieron una política de terror y exterminaron a todos aquellos que les supusieron peligrar su puesto, no fue algo excepcional de esta parte del continente euroasiático, sino, más bien, fue la tónica general en el resto del planeta. Mientras se alzaban voces en Chile con Pinochet, con Idi Amín en Uganda, Bokassa en la República Centroafricana, Pol Pot en Camboya o Kim jon-il en Corea del Norte, en China gobernaba Mao Zedong, que ejerció su mando sobre la cuarta parte de los habitantes de la Tierra y se convirtió en una de las figuras más destacadas del comunismo chino desde 1926 hasta su muerte en 1976.

Si pusiéramos en uno de los pesos de una balanza las ideas descabelladas llevadas a cabo bajo el mandato de algunos de los dictadores mencionados anteriormente, posiblemente esta se inclinaría hacia el lado de Mao y su proyecto El Gran Salto Adelante –nombre con el que denominó su programa para convertir a China en una superpotencia-. Consistía en transformar la economía agraria China en una sociedad comunista altamente industrializada y colectivizada, superando a los países capitalistas en un plazo relativamente breve y, así, convertirse en uno de los países más ricos y avanzados del mundo.

Tanto las fábricas de acero –constituía la vara con la que Mao medía el nivel de superpotencia de un país- e industrias, las minas como los campesinos, recibieron la orden de trabajar a todo gas para acelerar la producción. Como la de acero no pudo cumplir los objetivos de Mao, exigió a la población que construyeran hornos en los patios de sus casas y para alimentarlos, estaban obligados a entregar cualquier objeto de metal que tuvieran, como utensilios de cocina, carros, pasadores del pelo de la mujer, picaportes de hierro, herramientas de labranza…. Al carecer de esto último, muchos campesinos tuvieron que cavar la tierra a mano hasta una profundidad de medio metro para después fertilizarla; fertilizante que el gobierno denegó en pos de la inversión en ganadería porcina, a la cual nunca le llegó el alimento. De hecho, bajo su administración, el número de cerdos descendió en un 48% entre 1957-61.

Para hacerse con los fertilizantes que el gobierno denegó entregar, los campesinos comenzaron a mezclar estiércol animal y humano con la paja de los tejados y los rumos de adobe de las casas más viejas, en los que se había filtrado el humo y la grasa. Millones de casas de campesinos fueron derribadas para introducirlas en los pozos de estiércol, conocidos como “lagos de mierda y mares de pis”.

En verano de ese mismo año, la población rural se organizó en Comunas para mejorar el rendimiento del sistema “esclavista” de trabajo, entregando la totalidad de sus terrenos, casas, animales y árboles. Asimismo, llevó a cabo enormes campañas para la construcción de sistemas de riego, diques, embalses y canales, obligando a participar en dichos proyectos a 100 millones de campesinos. Al no existir medidas de seguridad ni atención médica, los accidentes y las muertes fueron frecuentes. Además, muchos de los proyectos resultaron ser un tremendo despilfarro y tuvieron que ser abandonados –de los 500 embalses que comenzaron a construirse, 200 terminaron siendo descartados, y otros se desmoronaron en cadena, pereciendo ahogadas entre 230.000 y 240.000 personas-.

Campaña publicitaria contra los gorriones. Fuente 
Pero, de entre las ideas absurdas que se le ocurrieron a Mao para conseguir convertir a China en una superpotencia en un tiempo record, la que posiblemente se encuentra en la cúspide fue la de intentar librarse de los gorriones. En un ejercicio de omnisciencia sin límites, consideró que –además de sus enemigos- había Cuatro Plagas que deberían ser eliminadas: las ratas, los mosquitos, las moscas y los gorriones. Sin consultar a especialistas en la materia, Mao calculó que cada gorrión se comía 4.5 kg. de la cosecha de arroz al año, lo cual supondría que por cada millón de gorriones muertos habría alimento para 60.ooo personas. Por ello, ordenó a toda la población campesina que agitase palos y escobas, formando un gigantesco estruendo, con el objetivo de que los gorriones no se posasen en el suelo. Cuando la fatiga les hiciera caer, debían de atraparlos y matarlos. Además, su persecución incluía el envenenamiento, capturas con redes y destrucción de nidos. Se produjeron en un sólo distrito más de 80.000 espantapájaros y más de 100.000 banderitas de colores cuyo objetivo era asustar a las aves. De esta manera, el pueblo chino tendría una extraordinaria cosecha de arroz, sin disputarse el grano con las aves. En un año, la población de gorriones en China se vio bastante diezmada –hoy en día sigue sin haberse recuperado la población del gorrión y es especie protegida desde el 2002-.

En autopsias practicadas a estas aves se encontró en su sistema digestivo que las  tres cuartas  partes de su dieta eran insectos y  orugas, en tanto que solo una cuarta parte, granos. Además, por donde pasaban, dejaban una capa de guano que servía  de fertilizante. Los llamamientos de los científicos acerca del perjuicio que esto ocasionaría al equilibrio ecológico fueron ignorados, y pronto llegó una plaga enorme de insectos a China, destruyendo de forma catastrófica los cultivos. Para intentar solucionar el problema de las plagas, el gobierno solicitó a la embajada soviética de Pekín, de forma secreta, el envío de 200.000 gorriones desde el extremo este de la Unión Soviética lo antes posible.


Gorriones-trofeo muertos en un carro. Fuente
La sequía que asoló en los años venideros y la gran destrucción que trajo consigo estas políticas llevadas por Mao, acarreó consigo una gran hambruna que afectó a toda la nación desde 1958 hasta 1961, alcanzando sus cotas máximas en 1960, y en la que padecieron más de 37 millones de personas en China. Mientras esto ocurría, los graneros del Estado, vigilados por el ejército, estaban llenos de comida. Fue la mayor hambruna del siglo XX, y de la que se ha tenido constancia a lo largo de toda la historia de la humanidad.

Durante su vida fue admirado y alabado por gran parte de los intelectuales occidentales y por no pocos de los estudiantes que, sobre todo a partir de los años sesenta, veían en él el modelo a seguir para acabar con la desigualdad social. Tras la muerte de Mao, los estudios históricos han empezada a desvelar la historia que se esconde tras su leyenda, forjada sobre falsedades sin límites y, lo que es más grave, sobre la muerte de más de 65 millones de sus compatriotas en tiempos de paz -50 millones de personas perecieron en la Segunda Guerra Mundial-, alcanzando la cúspide del mandato con más muertes de la historia.


BIBLIOGRAFÍA

BELTRÁN ANTOLÍN, J., “China verde”, La Biblioteca Contemporánea, Barcelona: Bellaterra, 2003.

CHANG, J., HALLIDAY, J., Mao. La historia desconocida, Madrid: Santillana Ediciones Generales S. L., 2006.

SHA, Y., The Chinese Sparrows of 1958, 1997.


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