Las cuevas de los Mil Budas

   Buda reclinado que aguarda la muerte.Fuente
El arte es la expresión de los más profundos pensamientos por el camino más sencillo.


Albert Einstein
El budismo y sus artes asociadas se originaron en la India y se extendieron a través de dos rutas: la del norte, que llegó a Asia Central, China, Corea y Japón; y la suroriental, por medio de la ruta del sur. Llegó a China en el siglo I y en el III comenzó a integrarse en la moral y la concepción religiosa gracias a la publicación de la primera traducción china de sutras budistas. A la vez que se extendía el budismo, el arte relacionado con éste se expandía con el objetivo de civilizar o apoyar las actividades de la vida de grupo, obedeciendo a la adoración especial de ídolos y rituales budistas. Con la pintura se transmitía la vida e imagen de Buda, y su doctrina. Por tanto, la historia de la divulgación budista en China es igual de antigua que la historia de la pintura budista.  

La Cueva de los Tres Inmortales y las Grutas de Kizil en Xijiang (siglo III) son las primeras grutas budistas de China. La gran representante de las grandes grutas es la Cueva de Mogao (Dunhuang) o cueva de los Mil Budas, declaradas en 1987 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Las grutas se extienden por todo el país gracias a los gobernadores de la dinastía Wei del Norte (386-534), Sui (589–618) y Tang (618–907). El arte budista chino logró unidad de espíritu y forma.

Entrada principal a Mogao. Fuente

Si la pintura y escultura durante los Wei del Norte se caracterizó por ser sencilla, durante la dinastía Tang ganó en lujo y elegancia. El esplendor llegó durante esta dinastía, caracterizada por elementos propios de ídolos locales, siendo los del budismo indio sustituidos; muestra de una conciencia nacional y de la expansión del confucianismo. La combinación de la imaginación con la realidad dio lugar a la creación de cuadros grandiosos de orden perfecto. Sus paisajes describían los paisajes y el lujo, donde se adhieren elementos de la vida cotidiana. Los artesanos aprendieron las formas de expresión de los pintores imperiales y algunos de estos también formaron parte en la creación de pinturas budistas. Destacan los murales de las grutas de Maijishan y las grutas de Mogao, donde los colores son espléndidos, bellos y variados.  

Dunhuang (China). Fuente
Dunhuang está situada en el desierto occidental de China. Fue un centro de comunicación de la Ruta de la Seda y un cruce de intercambio de culturas. Las grutas budistas de Mogao o cueva de los Mil Budas, con 1618 m. de sur a norte, se hallan en un precipicio. Según la leyenda, el monje Le Zun, atraído por ráfagas de rayos dorados que parecían mil Budas, llegó a ese lugar y comenzó a excavar la primera gruta en el precipicio. Hoy en día sabemos que comenzaron a excavarse en el 366 y que cuenta con una altura que oscila entre los 15 y 30 m. Con 750 grutas, más de cuarenta mil metros cuadrados de murales, más de tres mil estatuas pintadas y cinco aleros de madera; son las grutas más grandes y mejor conservadas del arte budista del mundo.

Esculturas budistas gigantes. Fuente
El arte de las grutas es una forma clásica del arte budista que combina la arquitectura, la pintura y la escultura. Las esculturas y las pinturas de la dinastía Wei del Norte y la dinastía Wei del Oeste (535-556) representan lo más altos logros de Dunhuang en la primera etapa. De este periodo hay 36 grutas cubiertas de murales que incluyen en sus temas la biografía de Buda, cuentos budistas, etc. Los murales de este periodo mantienen huellas de la cultura India. Por ejemplo, imágenes semidesnudas de Buda o el uso del claruoscuro para expresar un efecto tridimensional, pero con mezcla china, como escenas de caza o el estilo chino en los trazos de los músicos o las bailarinas. Son imágenes toscas y conceptuales, expresando un efecto más decorativo las pinturas.

Esculturas policromadas. Fuente

Esculturas y murales. Fuente
Las pinturas murales de las dinastías Sui y Tang prestan más atención a temas de sacrificio y prácticas ascéticas; aunque también a aspectos de la vida de Buda o dibujos sacados de los sutras budistas. Los colores son más brillantes y ricos, y el ámbito de expresión se amplia. La Escuela de Tierra Pura (una de las escuelas más populares sobre el budismo que creía que a través de la devoción al Buda Amitabha, el buda celestial, uno puede renacer en la Tierra Pura donde la iluminación está garantizada) comienza a expandirse, por lo que los temas sobre la Tierra Pura ocupan la mayor parte de los frescos con cerca de 228 pinturas. Durante la dinastía Tang, 207 grutas se excavan, pintan y se llena de esculturas. Se pueden clasificar en cuatro periodos: primer periodo, periodo de esplendor, mediados de la dinastía y después de ésta. Las más importantes son la gruta 202 (del primer periodo), la 335 (del periodo de esplendor), la 130, 172 y la 112 (de mediados de la dinastía Tang) y la 156 (después de ésta). En estas grutas se observa la superación de los dibujos simbólicos del periodo de la dinastía Wei del Norte. Ahora se expande los frescos de personajes principales con características completamente chinas.

Pintura de la gruta 217. Fuente
La mayoría de los historiadores del arte considera la dinastía Tang como la etapa de modelado de las pinturas chinas de paisajes, pero conservamos pocas. Por tanto, las que se conservan en las grutas de Mogao son el fundamento más viable para suponer la apariencia de las pinturas de paisajes de la misma época. En ellos vemos elementos naturales, como bosques, colinas, manantiales, montañas o animales salvajes. Además, es en este periodo cuando se preconizó el lujo y el hedonismo, algo ajeno a las primeras pinturas budistas. Con los frescos de las grutas de Mogao se adoptaron medidas adecuadas para enseñar los conceptos tradicionales del budismo.

A principios del Siglo XX, Wang Yuanlu descubrió una importante cantidad de manuscritos. Solicitó donaciones a las ciudades vecinas y a algunos de los exploradores Occidentales interesados en los manuscritos. Desde aquel entonces, comenzaron las excavaciones arqueológicas para descubrir los templos ocultos, y pronto hallaron inimaginables documentos en distintas lenguas como el Sánscrito, el Soliano o el Tibetano. También se descubrieron pinturas murales sobre papel o seda, de temática budista en su mayoría.

Sutra de Diamante (siglo IX) Fuente

La pintura mural de las grutas de Mogao en Dunhuang finalizó la localización del arte budista, es decir, constituye una típica muestra de la confluencia de la forma tradicional de la pintura china y la doctrina budista, que se adaptó al carácter nacional de China.




Bibliografía

Lin Ci (2013), Pintura china, Madrid: Editorial Popular.


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